sábado, 14 de enero de 2017

DIARIO 2.0


Corta tu propia leña y te calentará dos veces.
Henry Ford





Un madrugón importante y más de cien kilómetros de niebla y frío para dar una charla de apenas cuarenta y cinco minutos. He llegado pronto, muy pronto, vestida como la mujer que viene del espacio, solo me ha faltado la escafandra. El frío de estos días me está matando. Dejo el coche aparcado en el centro del pueblo aun desierto. Nadie en la calle. El suelo está cubierto de una escarcha helada que recuerda a los más madrugadores que la noche ha sido dura, y que a mí me obliga a poner atención para no perder pie. En el único bar que encuentro abierto me siento a tomar un café y a hacer tiempo.  En el televisor van pasando las noticias, las miserias, de cada día; se me va la cabeza y escribo en el móvil una nota peregrina. A veces me busco líos sin necesidad pero también sé que, en estas cosas, no aprenderé nunca y caeré una y otra vez, por contagio, en propuestas que ilusionan a otros. Hoy tocaba alagar las horas de sueño y cuidar el resfriado que me lleva toda la semana a maltraer. Pero aquí estoy, helada hasta el tuétano y sin perder de vista la puerta de la dependencia municipal que se abrirá en un rato. Y sigo pensando, porque tengo tiempo y poco que hacer, que ya que estoy aquí, que nadie me obligó a comprometerme, lo menos que puedo hacer es animarme e intentar no defraudar a lo que seguramente, al igual que yo, esta misma mañana, mientras dejaban la cama caliente, han barajado la posibilidad de no volver a inscribirse en charlas que, al final, cuando hace un frío que pela, uno no sabe si sirven de demasiado.