martes, 30 de diciembre de 2025

DESPUÉS

 


Y después de la tempestad, vino la calma. Y, después de la calma, llegó la necesidad de mover primero una mano, después la otra; después una pierna, después la otra. Se le despejó la cabeza a la misma velocidad que el cielo volvía a encapotarse. Matar un oso; volar un puente; escupir contra el viento; quererle casi siempre. 













domingo, 14 de diciembre de 2025

BUSCAR


 
Andamos en busca de significado en cada cosa con la que nos cruzamos. A veces, incluso sin saberlo, confiamos en una  suerte de magia reveladora que nos acerque a lo que esperamos, a lo que deseamos. Y mientras andamos por ahí, con una varita de zahorí un tanto maltrecha,  buscamos significados casi por necesidad de sobreviviremos, pero, la realidad nos aplasta sin piedad  y nos manda un recadito para que vayamos asumiendo que, por lo general, las cosas pocas veces significan lo que esperamos. 
Nadie está a salvo  de buscar buscar significados que nos parecen ocultos; de buscar interpretaciones subjetivas con lo que intentar amainar el ánimo. Caer en la tentación de sentirse señalado por lo que otros dicen o hacen suele funcionar de una manera parecida.Toda lectura de la vida, de lo que ocurre a nuestro alrededor, se baña de nosotros mismos.  Los otros, las cosas que nos llegan, casi nunca son un espejo, ni un mensaje. Solo son cosas que pasan, vidas que se viven y sentimientos que se escapan en busca de respuestas que pocas veces existen. Me visto de negro y pienso en lo triste y gris que está el día. No tiene nada de relevante, no hay bache existencial, solo que esta semana puse tarde la lavadora y la ropa clara está pendiente de doblar. Puede que hoy llueva.


domingo, 7 de diciembre de 2025

TOUT FOU

 


El brazo extendido. La mano muerta revuelve el vacío. Busco a ciegas a sabiendas de que no hay nada que encontrar. Pero prefiero el engaño momentáneo para encontrar el consuelo del iluso que apenas dura lo que los ojos descansan de una vida que me agota con tu ausencia. El silencio es denso y la nada cada vez más absoluta. Cerrar la mano y esconder entre los dedos los restos del desaliento.


martes, 25 de noviembre de 2025

Diario 3.0

 


El día que se inventó el WhatsApp la humanidad aceleró su carrera hacia la nada ampulosa y estúpida. No todo se puede decir por un aplicativo, o sí, ya no sé. Ahora las malas noticias pueden escribirse desde donde sea y, de la misma manera, recibirse mientras estás sentado en la taza del WC. Con las buenas puede pasar lo mismo pero, por lo general, para las buenas nuevas, la gente prefiere levantar el teléfono o citarte y de esa manera alegrarse doblemente. Mantengo una extraña relación con la aplicación en la que tengo bloqueada a casi toda la agenda, aplicando un explícito “contigo no bicho”, sin importar el género del titular del número bloqueado. Y vivo bien, sin sobresaltos, sobre todo cuando voy al baño.


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Me peleo con el cajero automático. He iniciado el proceso tres veces. Pido seleccionar billetes porque tengo que sacar treinta euros. No quiero cincuenta, pero la máquina está empeñada en que tengo que vaciar la cuenta más de lo que yo quiero y solo me ofrece billetes grandes. Reinicio la operación de nuevo, mientras insulto al aparato. Le llamo cerdo capitalista, destructor de economías modestas y, de nuevo, parece el mensaje de marras. La disponibilidad solo es de billetes de cincuenta. Al final, opto por ir contra mi propia necesidad y arranco el billete con tanta fuerza que estoy a punto de quedarme con la mitad en la mano y la otra entre los diente del expendedor. La maldita máquina quiere joderme bien el día. 

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Un día te levantas. Todo normal, y como el que no quiere la cosa, te enamoras. Y ese estado, anómalo y trastornado, te penetra como una bala hasta lo más profundo de la cabeza y se instala allí para hacer de las suyas. Y, de golpe y porrazo, la vida se pone patas arriba, pero te da igual porque tienes la hormona loca, y nada es importante, salvo esa locura en la que andas flotando, porque la luz es otra, y todo queda cubierto por la pátina viscosa que deja el enamoramiento sobre todo lo que toca. Y te da igual, los cuarenta, los cincuenta, los sesenta, porque la chispa, que solo alimentas tú, te saca de tu insignificancia mientras sabes que, en realidad, la estás cagando. 





domingo, 16 de noviembre de 2025

DIARIO 3.0


 

Había perdido mucho peso desde la última vez que se vieron. Su espalda al desnudo era un camino marcado de hitos y sobresaltos. Desde entonces la curiosidad se le había instalado en la punta de los dedos y desde ahí, desde la curiosidad, sus dedos recorrieron aquella especie de raspa animada como si de esa manera, a través de sus manos nudosas, se la pudiera llevar con él.

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Si alguien me preguntara cómo hay que vivir, le contestaría que como si montará en bicicleta. Mirando hacia delante y con determinación. Yen modo “bonus track” le diría un poquito más, y le añadiría que en ese pedalear constante no olvide de dónde viene, ni lo que se encuentra por el camino, porque ahí está lo que se es.

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Puede que en el vagón hubiera cientos de personas. Aquel tren, parecido a una lombriz enferma, se componía de un único vagón articulado que iba lleno hasta la bandera. Agarrada a la barra central, sujetaba el libro sin poder cambiar de página. No podía moverme y me quedé clavada en “Resulta curioso que pueda construirse una vida a partir de los desechos de otra persona”. Tener los ojos verdes y la desgracia de otro pisándote los talones.