lunes, 29 de agosto de 2011

EXCEPCIONALIDADES


Barrunté durante semanas sobre la excepcionalidad, me pregunté sobre ella por pura curiosidad ante lo que mis ojos veían. En búsqueda de una respuesta convincente, me dediqué a observar, a escuchar, con una atención desmedida a todo aquel que se arrimó, de un modo u otro, a mi persona para intentar descubrir que era lo que los transformaba en excepcionales a los ojos de los demás. 
Todos pensamos de alguien que es excepcional.
A día de hoy, tras dar por finalizado el experimento que debía permitirme objetivar la circunstancia, o el hecho, que confiere la excepcionalidad a alguien, creo haber alcanzado la respuesta: 

"Acostumbramos a considerar excepcional al que de un modo u otro rellena nuestras carencias"

Es por eso que la excepcionalidad del ser humano, en sus relaciones interpersonales, es tan efímera, como la fugacidad y temporalidad de lo carente.

Algunas cosas, algunas actitudes, algunas situaciones son tremendamente excepcionales. Sin embargo, por lo general, en nuestra humana globalidad, arrastramos una tremenda normalidad que acaba por imponerse a lo aparentemente excepcional, convirtiendo en arena al que se consideró el más duro y excepcional de los diamantes.

PD.: Las esculturas de Cornelia Parker (como la que aparece en la fotografía), son excepcionales, globalmente excepcionales, por su pétrea inmutabilidad.