martes, 16 de agosto de 2011

SIN VERGÜENZA. VIVOS Y COLEANDO.


“Cuando hay hambre no hay vergüenza, cuando hay sueño no hay vergüenza, cuando uno se enamora no tiene vergüenza”
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Y el sueño me vence ahora mientras, tumbada en un camastro de un hotel de quinta división, intento dejar por escrito que, en ocasiones, siento hambre, sueño y en otras, contra todo pronóstico, me enamoro. Será por eso que tengo poco espacio para la vergüenza. 
Es hora de intentar recuperarnos. Es hora de dormir antes de seguir.
 
Myanmar. Agosto 2011.

©Fotografía naq