viernes, 5 de febrero de 2010

CARCAJADAS

Le preguntan que es lo que guarda en la mano. Ella sonríe y no contesta. Lleva más de una semana con el puño apretado y no lo abre. La empiezan a tratar como una chalada. Tienen razón, se ha chalado. Así que, mientras los demás la miran con cara circunspecta, ella sigue apretando la mano para que no desaparezca el cosquilleo de las caricias dadas.
¿Hasta cuándo la seguirá apretando? No lo sabe. Así que se mira la mano y sólo puede lanzar una carcajada al aire.


jueves, 4 de febrero de 2010

YO Y EL CANCER -No deben leerlo los que creen que encontrarán un mensaje esperanzador-


Una de las palabras que más me aterrorizan y descolocan es “CANCER”. El terror proviene, no de la palabra, no por la enfermedad en si misma, sino por las consecuencias tan devastadoras que produce, no sólo en el que la padece, sino en todos aquellos que están a su alrededor.
He tenido la desgracia de sufrir cerca, muy cerca, las consecuencias de esta enfermedad. He visto morir a mi padre, a dos de mis mejores amigos (ninguno de los dos llegó a cumplir los 40), he visto morir a mi tío, he visto sufrirlo a dos de mis compañeras de trabajo más cercanas y estoy viviendo el final de la esposa de otro de mis compañeros.
Todos esperamos mensajes esperanzadores en relación al cáncer y supongo que para ello se fijan días como el de hoy. No lo sé. Pero a mí, esta calamidad en que se ha convertido la reproducción descontrolada de células que se malignizan, me provoca desasosiego. Me cuesta muchísimo pensar en finales esperanzadores. Quizás sea injusta.
Quizás porque en muy poco tiempo, me ha bombardeado muy de cerca y sus consecuencias han sido desvastadoras.
Una de las épocas más terribles de mi vida fue, precisamente, cuando, durante 18 meses, me pasé, día sí y día también, acompañando a mi padre en esta enfermedad, que a él, como a muchos otros, se la diagnosticaron con fecha de caducidad.
El desamparo que los demás sentíamos, por no poder evitar lo inevitable, nos tenía desquiciados. No sabíamos como sobrellevar un final que sabíamos certero. y queríamos que fuera lo menos dramático, doloroso posible, sobre todo para él. Intentábamos llevar una vida lo más normal que podíamos, y esa forzada normalidad nos transformaba en seres estúpidos. Mi padre, una persona joven, falleció con 67 años, supo ,desde un inicio, cual, como y cuando iba a ser su final. Nunca puso una mala cara, nunca nos causó el más mínimo conflicto, sobrellevó su enfermedad como mil cosas en su vida, en silencio, mientras los demás ibamos como zombies con una sonrisa estúpida en la cara que se nos caía en cuanto le dábamos la espalda.
Aún hoy no puedo evitar derrumbarme por dentro, por fuera dejé de hacerlo el mismo día que lo enterramos, cuando pienso en aquella época. Todos sabemos que tenemos un final, que nadie se va a quedar aquí para siempre, pero nadie nos ha preparado para asumir que ese final está cerca y que el que se queda, se queda más sólo que la una. Hay perdidas que son verdaderamente irremplazables.
Quería escribir una nota positiva, lo digo de verdad, pero no he podido, será porque hoy llueve y esas gotas me recuerdan demasiadas lágrimas vertidas y las noticias recibidas no han sido nada buenas.
Alguien tendrá que dejar otro mensaje positivo, sé que los hay y que son ciertos, pero yo no lo tengo. Lo siento.


miércoles, 3 de febrero de 2010

LA EDAD DE LOS PROTAGONISTAS (Fragmento) -Gabriel Ramírez Lozano-


27 de mayo de 1954

"Todos somos fracasados, formamos parte de un enorme fiasco del que no puede variarse nada, nada en absoluto. Igual que el universo está formado por estrellas, planetas o galaxias y nada cambia por muchos intentos que hagamos. Me doy cuenta de ello y se lo digo a mi abogado. Le he explicado que, hasta hace bien poco, pensaba estar en la otra orilla en la equivocada. Escuchaba atentamente mientras abría los ojos. Ahora sabe que todos estamos en un lugar común, todos sin excepción, que nadie podrá cruzar al otro lado, que una vez dado el primer paso no se vuelve ¿Por qué no lo verán? Es verdad que estaba equivocado, lo reconozco, pero pensando un poco he aclarado las ideas. Sólo se puede estar equivocado.
"

martes, 2 de febrero de 2010

1000 KILOMETROS -PASTORA-


Por lo general, los demás expresan mejor las cosas que sentimos los mortales que mantenemos el equilibrio en la normalidad. Por eso, hoy la nota no es mía.

"Esta noche podría correr mil quilometros detrás de unos brazos abiertos de par en par.Abrete, ciérrate y cuando esté dentro, sujétame. Abrete, ciérrate y cuando esté dentro apriétame.
Yo no quiero marcharme en busca de brazos de cualquiera, yo quiero mecerme en tus brazos de seda y así pasar la noche en vela. Debo estar alucinada, quiero calmarme y no pensar en nada pero nunca se sabe las cosas que valen la pena, a veces cuesta.
Si te vas en tus lagunas vas y te pierdes, a dónde irán esos brazos tan fuertes que me rodean. Si te vas me quedo solita y siempre de guasa, dónde irás si nunca vuelves.
Yo no quiero marcharme, quiero estar abrazada, notar como pincha tu barba, mil quilometros hasta tu cama. Debo estar carbonizada, cada roze enciende una llama pero nunca se sabe las cosas que valen la pena, queman.
Si te vas en tus lagunas va y te pierdes, dónde irán esos brazos tan fuertes que me rodean. Si te vasme quedo solita y siempre de guasa, dónde irás si nunca vuelves.
Si te vas, dónde irán. Si te vas me quedo solita y siempre de Guasa, dónde irás si nunca vuelves."


lunes, 1 de febrero de 2010

CUCHARILLAS


Están tan cansados que sueltan los maletines junto a la puerta, sin cuidado alguno.
Se tumban sobre la cama. Los zapatos a los pies, los abrigos aún puestos y el sueño que les vence. Derrumbados, de costado, muy juntos. La espalda contra el pecho, acoplados como dos cucharillas en un cajón cualquiera y un abrazo a la altura de la cintura que los encadena una vez más.
La conversación eterna:
-¿Me quieres?
-Te quiero un mundo
-Por eso no nos acostaremos, ¿verdad?
-Claro, por eso.
-Entonces mejor nos dormimos ¿no?
-Sí.
-Vale, pero mientras me duermo no dejes de decirme cuanto me quieres.

Elis Regina - aguas de marco