lunes, 1 de febrero de 2010

CUCHARILLAS


Están tan cansados que sueltan los maletines junto a la puerta, sin cuidado alguno.
Se tumban sobre la cama. Los zapatos a los pies, los abrigos aún puestos y el sueño que les vence. Derrumbados, de costado, muy juntos. La espalda contra el pecho, acoplados como dos cucharillas en un cajón cualquiera y un abrazo a la altura de la cintura que los encadena una vez más.
La conversación eterna:
-¿Me quieres?
-Te quiero un mundo
-Por eso no nos acostaremos, ¿verdad?
-Claro, por eso.
-Entonces mejor nos dormimos ¿no?
-Sí.
-Vale, pero mientras me duermo no dejes de decirme cuanto me quieres.

Elis Regina - aguas de marco