domingo, 7 de febrero de 2010

INTERRUPTORES


Nada importante que contar, ni que decir, pero una preocupación fundamental. Parecerá una tontería pero la cuestión que ahora me quita el sueño son los interruptores y si, en realidad, cuando nos envían desde la “fabrica” a este camino de espinas, traemos el interruptor de serie o si lo vamos adquiriendo con el tiempo.
El caso es que, por el motivo que sea, estoy completamente segura, tenemos un interruptor o dos en el interior. Lo tengo claro. Un “click” y mil neuronas se ponen a funcionar para que aquello que tenemos delante (sea persona, animal o cosa), nos entre por los ojitos, la nariz, la piel, los oídos o las papilas gustativas y nos mole. Y al revés también, otro “click” y aquello que tenías en un pedestal, se va a tomar viento.
Lo que ahora me tiene en un sin vivir es saber qué es lo que activa el “click” pues no le encuentro una explicación que me convenza, lo cual me tiene un poco mareada. Porque por ejemplo, si no ha pasado nada, ¿Porqué lo que el lunes o el martes parece genial, el sábado parece una basura? Y al revés también, ¿Qué es lo que activa el “click” que hace que lo que el miércoles detestabas, el jueves parezca genial?. Ni idea ¿química?, ¿física?, a saber.
Ayer, mi amiga Berta, después de provocarme un llanto de risa, me decía que el tema de los “clicks” sólo tiene una explicación: no existen. Que no hay nada que los active o los desactive, que el único “click” que tengo que controlar y reconocer es el del abrir y cerrar el bolso. Que no hay más “click” que valga, que el resto me lo he inventado yo para poder justificar lo injustificable de mis filias y fobias. Y que si ahora estoy devanándome el seso con este tema es porque o acabo de mandar a la mierda a alguien/algo, o voy camino de ello.
Berta, con unos taninos de Ribera de Duero de más en el coleto, es mortal de necesidad. Y ayer me tocó recibir a mí. Quizás porque sabe más de la cuenta, va de lista y le consta que estoy por mandarla al guano en cuanto hoy me llame pidiendo árnica.