miércoles, 20 de marzo de 2013

QUINCE MINUTOS NADA MÁS



 "No time, no space, another race of vibrations
The sea of the simulation
Keep your feelings in memories
I love you especially tonight".


Si dispones de quince minutos escasos deberías emplearlos en aquello que, por poco que sea, te alegra el día. Olvidarte del orzuelo que te escuece a rabiar, de los números rojos en el banco, de lo mucho que te aprieta la cinturilla de la falda, de que nunca tendrás el trasero de las señoritas que anuncian los anticelulíticos, de que existen sujetos (masculinos y femeninos) que tienen menos cerebro que un mosquito, de que tienes la nevera vacía, de que no enviaste aquel correo electrónico profesional que tenía que salvarte la temporada, de que has terminado por borrar de tu agenda personal una cantidad ingente de números de teléfono de personas que ya no te interesan, y de que por una conmiseración estúpida conservas los de otras que sabes caerán en la próxima limpieza de tarjeta SIM.


Lo digo en serio, muy en serio. Por eso, yo que sólo dispongo de quince minutos, porque en breve como manda la solidaridad bien entendida, pasarán a recogerme y cerraré por fuera las dependencias de esta oficina que a estas horas está más vacía que una isla sin Robinson (como diría Sabina), me entrego al majadero entretenimiento de rellenar el espacio de mi blog que por culpa de una falta de tiempo pertinaz, por la sequía que azota alguna parte de mi cerebro y, sobre todo, porque vivo sin vivir en mí, tengo como un páramo yermo.


Y sé que siempre me faltarán las horas que quiero para las cosas que quiero, que el resto de mi vida apenas dispondré de los quince minutos que me permiten aparcar la cordura, entregarme a lo que no debo justificar ni explicar.
Pero alguien camina ya por la planta. Hora de cerrar. Llevo consumido un minuto de más que a buen seguro me será restado mañana y sé que lo necesitaré para ti o para mí.