domingo, 9 de febrero de 2014

PASOS PERDIDOS


"La vida no merece que uno se preocupe tanto."

El pasado es un planeta imaginario al que escapar cuando el presente se vuelve taciturno. Un viaje engañoso para el que no se necesita billete. Guardas en la memoria infinitos retazos de una vida vivida, de una vida inventada, de lugares que has modificado hasta dejarlos escenarios inexistentes. Personas que dejaron de existir, que ni siquiera recuerdas en realidad, que olvidaste y reaparecen cuando buscas motivos para pensar que algo tuvo, tiene, sentido. Por eso las inventas a tu medida, cada día un poco. Les concedes una vida de la que dudas, pero la acepta, porque es tuya, aunque nazcan del recuerdo manipulado que te hace el presente cómodo, llevadero y en el que te encuentras anclado al socaire de tormentas feroces y calma chicha.

Tus sueños, tus deseos, puede que también fueran los míos. Pero el paso del tiempo los ha enterrados bajo la nube de polvo. Un mal año, un mal día, quizás. Todo pareció cambiar para terminar por no cambiar nada. Y te preguntas en qué momento despareció la expectación por el futuro.

La melancolía es una enfermedad que adelanta la vejez volviéndonos difusos.  Una negativa interior a aceptar que nada fue como esperabas y por eso juegas con un pasado, al que vuelves para jugar y recrearlo como quieras aunque dentro de ti sabes que aquel fulano es sólo un universo paranoico de tu memoria, que aquella habitación, prolongación de un paraíso para dos, estaba tan desierta como lo sigue estando ahora. Y llega la cochambre, la desidia y miles de caras que pueblan tus recuerdos. Idas y venidas que ni siquiera sabes a hacia dónde se dirigen y te dejan vacío

Pero el vacío se hace necesario, imprescindible, para poder husmear, para  poder escuchar de nuevo hasta convertirnos en ancianos obstinados con pasados invisibles que sólo nosotros vemos.