-¿Te acuerdas de Marc? Habías jugado en su piscina hinchable. Ahora es un abogado de prestigio.
-No lo recuerdo.
-Parece que se ha divorciado. Su esposa era japonesa. Una raza muy cruel.
El diario de Bridget Jones
He roto la media de mis lecturas y lo contemplo con estupor.
Creo que he tocado fondo y que algún que otro desvarío me ha desnortado. Estoy
cansada, el año normalmente no acaba en diciembre sino en el caluroso julio, y aunque
he comprado unos cuantos libros en las últimas semanas, los voy acumulando
sobre la mesa del estudio en un montón que empieza a cegar la lamparilla. Cada
vez que paso por ahí y veo el pequeño rascacielos, acaricio las cubiertas y me
digo que en agosto volverá la normalidad, que leer volverá a ser fácil incluso
con las gafas nuevas. Pero tengo serias dudas por culpa del empacho de la
locura de actividad de los últimos meses; necesito resetearme. Llegar a julio
como si fuera el fin del mundo, un año más. Y, aunque no es nada nuevo, me
vuelve a coger desprevenida, por eso aun me extraño de esta especie de apatía
lectora que me demora entre líneas algo más que media vida, y de la que me
duelo como alma en pena explicando, a quien me quiera oír, que se me están
estropeando las traviesas de mi vida, aunque sepa que no hay para tanto que, en definitiva, todos tenemos parones mentales y el que no, que levante la mano.
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