sábado, 27 de junio de 2009

BUSCANDO PONCHO ANDINO PARA BODA EN 2 SEMANAS.....



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Estoy depre...muy depre. Hace meses que sé que tengo una boda. La boda de unos amigos que, no es por criticar, pero llevan, cada uno de ellos, dos matrimonios previos a sus espaldas. Así que puedo afirmar que son multireincidentes"martiriomoniales". Es lo que tiene el amor loco y la edad.
Pero mi depresión no viene de ahí pues, a mí, en definitiva !Plim!, que cada uno se torture como quiera.
Mi depresión, eso sí que es grave, y hoy ya no tiene solución. Me he pasado la tarde de tienda alternativa en tienda alternativa, buscando algo que ponerme para tan feliz y rumboso evento. Quería algo divertido ( pero no para que los invitados se partan la caja nada más verme), algo fresquito (pero no que me deje todas las lorzas al aire), algo original (pero que no parezca Agata Ruiz de la Prada en un ataque de histeria), algo elegante (pero no que parezca la madrina de Belén Esteban), y al final, tras cinco horas de pateo, me voy a casa de vacío, con la autoestima por los suelos, y con la triste certeza que todas las cualidades que tiene que tener mi deseado vestido festivalero sólo las reúne un poncho andino.
Y aquí me tenéis, un viernes a las 23 horas, encerrada en mi casa, con una depresión de caballo, habiendo tomado consciencia de la "voluptuosidad" que me conforma, de la existencia de la fuerza de la gravedad, del racimo de arrugas que se han instalado, de la noche a la mañana y a toda traición, en este cutis de marfil que tengo, y como digo, sin mi poncho andino.
Así, que hoy, apaga y vámonos que esto no lo salva ni el Doctor Sheperd.

P.D.: Odio los espejos de los probadores (falsos, cobardes y adulterados)