jueves, 22 de agosto de 2013

NADA QUE DECIR


"Ver lo invisible, oír lo inaudible".

Algunas noches olvidamos todo sentido. El miedo nos encogía y vagábamos por calles desiertas hasta que nos dolían los pies.  Hubo noches espesas, increíbles, impredecibles. Noches suspendidas de días rotos.

Balbuceabas palabras que nadie entendía y arrastrabas los pies. Contabas hasta cien y volvías a empezar. Sucio, condicionado, sostenido por la ingrávida máquina del entusiasmo. Increíble, desconcertante, absoluto.

Pero eso fue ayer. Esta mañana te vi caminando por Gran Vía. Perdiste la guerra, tu paso así lo grita, aunque sigues arrastrando los pies. Puede ser que vivas sin el sobresalto de las noches espesas, sin el sabor de piel en la lengua, pero tus pies siguen levantando polvo cuando caminas. Es el peso de un pasado que no muere aunque lo disfraces.