¿Podría decirme qué camino debo tomar para irme de aquí? preguntó Alicia; "eso depende, en mucho, del lugar al cual quieras ir" contestó el gato. "No importa mayormente el lugar"; "en tal caso, poco importa el camino" "...en tal de que lleve a alguna parte..." "puedes estar segura de que todos los caminos conducen a alguna parte, en tal de que andes un trecho lo suficientemente largo".
Alicia en el País de las Maravillas -Lewis Carroll-
Hubo un tiempo en el que había tiempo. Tiempo para todo.
Tiempo para perderlo con la inconsciencia del que desconoce que ese final, que se
imprime al nacer, puede llegar cuando le plazca, sin pedir permiso, ni más
autorización que el golpe que deja sobre aquel al que sorprende, sobre aquellos,
que arrimados a la vera de uno, le acompañan por el camino. Perdido el
paso, es difícil volver al ritmo que se
marcó en el inicio. Nada vuelve a ser lo mismo. Esta semana se fue la inteligencia y el
señorío, dejando a medio camino de Levante cuarenta cosas por decir. Vendrán días nuevos y desde esta orilla miraremos más allá para
intentar ver si de verdad se ha sentado, al otro lado de la galaxia, para
esperarnos. Ahora nos toca seguir. Seguir sin dejar que la mediocridad que
tanto despreciaba se acabe instalando por todas partes. Desde aquí, desde este lado de la Galaxia, hasta
siempre.
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