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lunes, 27 de julio de 2015

LO VITAL




«El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.»
Gabriel García Márquez



Hay una gran diferencia entre "estar solo” y “sentirse solo". Lo primero acostumbra a ser un estado no siempre sencillo de alcanzar, aunque deseable. "Sentirse solo" es algo muy distinto. La soledad es un sentimiento tremendo que deja las entrañas huecas, que la agrava la impotencia que siempre lo acompaña. Es un abismo en el que se navega a la deriva, abandonado por los que se quisiera tener cerca. En el "estar sólo" hay una voluntad, una naturalidad que se pierde cuando viene impuesta y lo transforma en un sentimiento, en algo íntimo que desbroza por dentro.

Pero algunos pensamos que no hay nada más natural y humano que reclamar un espacio propio, o un poco del tiempo que las obligaciones y la vida compleja nos roba.  Hay placeres mucho más mundanos, pero algo tiene de especial el poder estar a solas con uno mismo, ensimismado en pensamientos que casi nunca surgen cuando uno se encuentra acompañado. 
Enredarse con la propia sombra, sin tener que rendir cuentas a nadie, perderse en actividades que a otros pueden parecer extrañas o estúpidas pero que son fundamentales. Retirarse para no hacer nada o para hacerlo todo.  La soledad querida, buscada de propósito, es una bendición de la que es difícil disfrutar. 
Nos encontramos permanentemente rodeados de gente que casi siempre nos interesan bastante poco y eso, a veces, es complicado de sobrellevar. Puede que por eso que el que busca la soledad de propósito jamás se siente abatido, sino plenamente dispuesto, entregado consigo mismo y frente su propias necesidades. Lo vital, lo fundamental.




viernes, 26 de septiembre de 2014

A CUMPLIR Y QUE NO FALTE


"Lo más importante que aprendí a hacer después
 de los cuarenta años fue a decir no cuando es no".


Comparto muchas cosas en este espacio. Escritos que caen en el ciberespacio como lágrimas en la lluvia. No sé si son muchos o pocos los que lo leen, pero eso, en realidad, no tiene mayor importancia. Sin embargo, para los que lo leen, sean muchos o sean pocos, hoy guardo un trozo de tarta, por la paciencia, la fidelidad y el buen rollo que siempre recibo de sus comentarios.

Sin lectores este blog seguiría existiendo porque nunca pretendió ser otra cosa que la que es, una de mis múltiples prolongaciones vitales que esconden mucho de irreal entre mis realidades. Un modo de ordenarme la vida. Pero, todo y con eso, agradezco a todo el que dedica parte de su tiempo a pasarse por esta casa. Por eso, aunque sea de un modo virtual, aquí tienen su trozo de tarta y una copa de buen champán.