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jueves, 14 de enero de 2021

DIARIO 3.0 - COSAS DE UNA PANDEMIA





No puedo seguir, seguiré.
Samuel Beckett


Al entrar en el portal me encuentro una reunión de vecinos. La ha convocado la urgencia y no un orden del día. Se ha vuelto a atascar el desagüe general y por una grieta se escampa la porquería por todo el principal. Nadie tiene la llave del cuarto de contadores, yo tampoco. Decae la expresión de esperanza que cruzó el rostro de algunos cuando llegué. Es el fin de la ilusión.

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El mundo se muere y yo haciéndome una limpieza de cutis. Suena a frivolidad, pero es en lo único que pienso mientras espero con los ojos cerrados a que la mascarilla alivie la quemazón que me ha dejado la radiofrecuencia que me desinflama la cara. El mundo se muere y aquí oliendo a pollo chamuscado.

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Leo para mí un texto precioso y me quedo colgada durante unos segundos. Lo releo de nuevo con el gustito en el cuerpo que dan las cosas bonitas pero me viene a la cabeza el tono nasal y engreído de voz del escritor y doy un respingo. Algunas cosas no deberían moverse del papel.

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Me pregunta si me he engordado y lo hace regocijándose en la pregunta de la que sabe la respuesta que salta a la vista. Sé que pretende que me moleste pero en realidad me importa un comino. Me engordé de puro goce y ahora, semanas después, arrastro el placer entre mis carnes con la tranquilidad de a quien un poco más de curvas ya no le viene de aquí.

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Vacuna sí, vacuna no. No hay opción. Morirse del virus o no, esa es la cuestión.

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Si volviera a nacer sería cantante de jazz. Lo digo canturreando, con los ojos entrecerrados, y empieza a llover. Debería tener un plan B si decido volver a nacer.





lunes, 14 de enero de 2013

ESOS DÍAS



Días en los que uno sólo quiere que le rasquen el hocico, le acaricien el lomo y le digan “No pasa nada, estoy aquí".

Días en los que uno se da cuenta que no tiene hocico, ni lomo y que sí que pasa. 

Días que uno tiene claro que como no se las apañes por sí mismo, lo tiene claro.

Esos días.


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"Sí, he sido mi padre y he sido mi hijo, me he planteado preguntas y las he contestado lo mejor que pude, me he hecho repetir, noche tras noche, la misma historia, que me sabía de memoria sin poder creerla, o nos íbamos, cogidos de la mano, mudos, sumergidos en nuestros mundos, cada uno en sus mundos, con las manos olvidadas, una en la otra. Así he sobrevivido, hasta el presente. Y aún esta noche parece que todo marcha bien, estoy en mis brazos, me sostengo entre mis brazos, sin mucha ternura, pero fielmente, fielmente. Durmamos, como bajo aquella lejana lámpara, agotados, por haber hablado tanto, escuchado tanto, penado tanto, jugado tanto".

                                       -Textos para nada -Samuel Beckett