sábado, 15 de enero de 2011

JE VOUS ACCUSE


YO TE ACUSO


-De mis noches sin dormir. 

-De mi aumento de peso estos últimos días.

-Del tomate pocho que hay en mi nevera.

-Del corte de pelo tan extraño que luzco.

-De la carrera que ayer lucí en mis medias.

-De la imposibilidad de aparcar el coche.

-De la mancha de tinta roja que decora mi último Prada.

-Del aumento de mis dioptrias.

-De mi fracaso en la loteria de navidad.

-De que mi amiga Berta sufra en muy poco silencio el dolor de sus hemorroides.

-De que Paquito tenga que vender el pan de molde caducado.

-De que la gente sea tan borde y tenga que tropezar con ella.

-De lo poco que luce el sol este invierno.

-De hacer que hasta lo más sagrado me produzca risa.

Y TE ACUSO DE TODO ELLO:

- Porque las matas del café no las creaste descafeinadas de verdad, son un simple sucedáneo mal encarado que me tiene sin poder bajar los párpados.

-Porque los After-eights que venden en Mercadona no son light, sino todo lo contrario, están clembuterizados para que te hinches a tragarlos hasta que tu barriga parezca la de Hommer Simpson.

-Porque te cargaste la huerta murciana y ahora nos traen los tomates de Pekin y, como se sabe, lo chino dura poco y mi nevera se convierte en el cementerio de los elefantes.

-Porque el "gen regresivo" que implantaste a las peluqueras les impide comprender de que hablamos cuando decimos aquello de "sólo las puntas" y nos obligan a tirar de gomas, pasadores y otros articulos martirizantes.

-Porque la seda es tan poco resistente como la moral de Judas, que ya es poco resistir.

-Porque los que han diseñado las zonas de estacionamiento público son tios que no han comprendido todavía lo que son 20 cm y acabo dando miles de vueltas hasta que puedo aparcar el coche.

-Porque no le provocaste un derrame  ceLebral al que inventó los rotuladores sin tapón de rosca y lo tienes al frente de un laboratorio de I+D inventando artefactos maléficos.

-Porque cada vez veo menos y tienes tendencia a hacerme ver lo que menos me gusta y eso empieza a aburrirme mucho.

-Porque en mi ciudad no exista una Señora que se llame Manolita que nos alegre al menos con la pedrea, con lo que tengo que seguir levantándome cada día para ver y escuchar a mucho indeseable.

-Porque ya que la que quien la ha parido ha sido Berta que las consecuencias las sufriera su inseminante. Al menos se quejaría con razón de que nadie le hace caso.

-Porque a Paquito, que viene de Rajastan y no sabe leer, los de las marcas de pan de molde siempre le encasquetan lo que no encasquetan a otros, y la mitad del barrio nos tomamos las tostadas tatuadas de RIP.

-Porque cada borde que brota me lo cruzas en el camino y oye, casi que pasen de largo y le den la barrila a otro.Que sí, que sí, que últimamente me los mandas a todos.

-Porque una cosa es que estemos en enero y otra es que el sol no salga ni por casualidad y vayamos todo el día tirando de watios.

-Porque sé que el día menos pensado me mandarás un rayo divino y caeré fulminada en medio de la acera y será el perrito de mi vecino el que vendrá a husmear y certificar mi "Finish" sólo porque no te gusta que me ría de lo más sagrado y divino.

Post Data: Sr. Dios, a alguien tengo que echarle la culpa, y si existes, estoy segura eres divino, celestial y compasivo, así que no te mosquees, ni me mandes más mensajes subliminales de desgracias mil, que tengo que hacer un par de cosas antes de diñarla. 
Ah! y, sobre todo, si puede ser, evítame lo del perrito.

jueves, 13 de enero de 2011

LIMONCELLO

Busqué tu pijama de Superman y no lo encontré.  Descubrí un billete de tranvia con tu nombre escrito y la huella de tu dedo tatuado entre las hojas de Rimbaud. Rebusqué entre los periódicos viejos un  anuncio de champú. Compré un décimo para el sorteo de Navidad y un billete imaginario a Singapur. 
Caótico tú, caótica yo.  
Bailé bajo el grifo de la ducha y te ví. Regué el cactus con limoncello superior mientras peiné al gato con un tenedor  de Syracuse. Y al final, casi al final, olí tu jersey.
Ahí fuera, hace horas, dejó de ser azul. Alguien quema papel. Miro mis medias, los zapatos de tacón y muero, porque de verdad muero, mientras escucho un saxofón.
¿Y tú?

martes, 11 de enero de 2011

MENTIRAS PELIGROSAS Y EL COMUNICADO DE ETA


No sabría decir cuantos comunicados de alto al fuego de la banda terrorista ETA he vivido. Quizá porque han sido demasiados y porque aquel día yo misma estaba en un aeropuerto (para mi suerte, no en Barajas),  sólo recuerdo el último. Corrían las navidades de 2006, ETA, meses atrás, había anunciado un alto al fuego. Los asesinos, porque no tiene otro nombre, no habían anunciado que daban por finalizado su particular tregua, se limitaron a volar el aparcamiento de la T4 de Madrid llevándose por delante la vida de dos ciudadanos y dejando hecho trizas las instalaciones aeroportuarias.
Ayer, a media mañana, a través de la red social Facebook, me enteré del nuevo comunicado de ETA, en el que tras una leve fanfarria escrita, declaraba, para temor de todos nosotros “Un alto al fuego permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional”.  Me volqué a buscar el comunicado en Internet, quería ver si, finalmente, estábamos antes algo distinto o de nuevo si, como viene siendo habitual, nos pretenden hacer comulgar con ruedas de molino. Y efectivamente, tras leer de arriba abajo, de abajo arriba el comunicado, llegué a la conclusión que estamos ante más de lo mismo y, por ese mismo motivo, se me erizó el bello sólo de pensar que, cuando menos lo esperemos, tendremos un nuevo atentado que nos dejará el cuerpo temblón y la sensación de estar en un permanente bucle del que es  imposible salir.
Esta mañana, por aquello de si el ánimo lo tenía más sereno y ayer no supe ver o leer lo que estos tipos decían, he vuelto a buscar el comunicado. La sensación vuelve a ser la misma. No hay nada nuevo. Vuelven a imponer sus condiciones y a servirnos en bandeja de plata una maniobra orquestada por cuatro asesinos, para influenciar sobre las próximas elecciones municipales en territorio vasco. Lo tengo claro y creo, casi con total seguridad, no equivocarme, basta con tener un poco de interés por la salud política de este país para darse cuenta de ello.
El fin de ETA y del imperio del terror no vendrá jamás de manos de los terroristas. No hay voluntad, por parte de esta organización de delincuentes, de poner fin al estado de poder en el que en estos momentos se encuentran. No saben vivir de otra cosa, no conocen lo que es el sistema democrático y poner fin a su organización es quedarse sin su sistema mafioso de vida.
En la vida, las palabras se las lleva el viento, en este caso, la onda expansiva de las bombas, o el ruido seco del disparo en la sien, o el miedo del que tiene que ir protegiéndose la espalda para que su nuca no termine reventada. Hacen falta gestos, verificables (como los mismos asesinos dicen), pero no en forma de comunicados mentiroso, sino con una entrega incondicional de armas, un reconocimiento del mal social causado y una disculpa a la sociedad y a los familiares de los muertos que estos asesinos han dejado por el camino. Mientra esto no llegue, todo es papel mojado y conviene no bajar la guardia.
Y es que ya lo dijo aquel Facts are Facts.

lunes, 10 de enero de 2011

MINIMALISMOS (XVIII)


Dijo Saint-Exupéry que lo esencial es invisible para los ojos. Por eso, sólo por eso, no me ves. El día que deje de serlo, me verás con una claridad meridiana.


Russian Red - Nice Thick Feathers

domingo, 9 de enero de 2011

ARCHIVO DE PALABRAS TRISTES

 
Estoy acostumbrada a escuchar mentiras, grandes mentiras. Mentiras de unos y de otros. Gente que intenta venderme una realidad que no existe. Muchas veces me pregunto  si esas personas que me cuenta una historia disfrazada y me retratan unas personalidades exageradas (la suya exquisitamente buena, y la del otro terriblemente asquerosa), son conscientes de que sé que me están mintiendo. Creo que no lo son. Algunos porque creen a pies juntillas las mentiras que cuentan (han creado una historia paralela en su interior, a su medida, y esa  es la que les permite sobrevivir al infortunio personal que les toca vivir en ese momento). Un mecanismo de defensa como cualquier otro. Otros porque creen que si se adornan a ellos mismos y a su historia, les creeré hasta el día que me muera y así haré mi trabajo mejor. Un error en ambos casos. El primero disculpable, todos necesitamos sobrevivir; el segundo, patético.  Los años, la experiencia personal y la profesional sobre todo, me han permitido desarrollar un sexto sentido ante la mentira y el embuste y tener un pilotito rojo invisible al ojo ajeno que me da señales de alerta. En lo profesional pocas, muy pocas veces, en este aspecto, me equivoco, siempre hago caso a las señales de alarma. En eso tengo suerte y los que vienen a mí, también. 

Sin embargo, en el ámbito estrictamente personal no siempre es así. Como a todos, me ha tocado comerme algunos sapos, algunos por no escucharme a mí misma. Cuando ello ocurre, siempre, me pregunto cuál es el motivo por el que alguien, en un ámbito estrictamente personal, cuando todas las cartas están, aparentemente, encima de la mesa puede llegar a mentir. Cuando descubro la mentira, siempre me causa sorpresa y eso termina por ocurrir siempre, las mentiras tienen las piernas cortas. En mis relaciones personales tiendo a ser de una simpleza y llaneza extraordinaria. No tengo dobleces. Cuando digo “sí” es “sí”, cuando por el contrario digo “no” es “no”. Conmigo, en ese aspecto, es muy sencillo. Creo haber cultivado la franqueza entre las personas que me rodean, haber intentado causar el menor dolor posible (aunque sé que en ocasiones es inevitable que otro sufra), ser honesta con los que tengo cerca aún a costa de grandes conflictos.  Por eso cultivo grandes filias y grandes fobias. Por eso los términos medios, en el ámbito personal, no los llevo a gala. Supongo que por eso mismo, por esa cuestión del todo o el nada, ni la mentira, ni la envidia, ni la soberbia, ni el doble juego caben en mis relaciones personales y,  cuando todas estas circunstancias se dan en el otro, me causa una terrible impresión que me obliga a cuestionarme en que puedo haberme equivocado. Sin embargo, la conclusión siempre es la misma, cuando hay embuste no hay equivocación, es que no había otra posibilidad. 
La falta de honestidad da pavor, pero parece que es lo que está de moda. La mentira, la envidia, la soberbia en lo personal, lo pudren todo. 

¿Por qué hablo de esto hoy? Pues, porque al hilo de una conversación mantenida esta tarde sobre todas estas cosas (la mentira, la envidia, las verdades dichas a medias, la soberbia, la necedad, la necesidad de algunos para sobrevivir y sobrevivirse,  etc.), hace que me reafirme en la idea de que, en la elección de nuestras relaciones personales, debemos extremar nuestras cautelas y ser terriblemente exquisitos. Sé que con todo lo dicho no descubro nada nuevo y que a mí interlocutor no le estaba mostrando nada que no supiera él mismo,  ni le he aliviado un ápice de su pena, en este caso no estaba en mi mano. Pero sé que esta charla, óbvia por otro lado, le ha permitido compartir un rato de filia y a mí, con eso, me basta pese a que me ha hecho pensar, una vez más, en todas estas cosas que no son precisamente menudas.

Piensen sobre ello.  Piensen sobre ustedes mismos. Sobre sus relaciones con los demás. Piénsense. Yo intento hacerlo cada día, intentado asumir mis grandes defectos y mis enormes virtudes, sabiendo, de antemano, que pese a todos mis esfuerzos para con los míos, puedo fallarles mucho, muchísimo, pero que ello no será por mentirles en lo fundamental. 
Y me pienso para no olvidar que soy como quiero ser,  pese a quien le pese y  para no olvidar que tengo un piloto rojo que me lo pusieron, entre los dos lóbulos cerebrales, por algo. Esperar del resto lo mismo que tú das no es una gran demanda, pero recibirlo, hoy en día, es cuestión de suerte.