jueves, 13 de enero de 2011

LIMONCELLO

Busqué tu pijama de Superman y no lo encontré.  Descubrí un billete de tranvia con tu nombre escrito y la huella de tu dedo tatuado entre las hojas de Rimbaud. Rebusqué entre los periódicos viejos un  anuncio de champú. Compré un décimo para el sorteo de Navidad y un billete imaginario a Singapur. 
Caótico tú, caótica yo.  
Bailé bajo el grifo de la ducha y te ví. Regué el cactus con limoncello superior mientras peiné al gato con un tenedor  de Syracuse. Y al final, casi al final, olí tu jersey.
Ahí fuera, hace horas, dejó de ser azul. Alguien quema papel. Miro mis medias, los zapatos de tacón y muero, porque de verdad muero, mientras escucho un saxofón.
¿Y tú?