martes, 17 de julio de 2012

MI HIGO Y YO


Llevo toda la tarde pensando en los támpax. Sí. Las mujeres tenemos esas cosas, menstruamos, contamos y tachamos en el calendario y un día, mientras miramos por la ventana del autobús a esa muchacha de imponentes pechos turgentes que se le escapan del top, nos ponemos a pensar en los tampones, las compresas e incluso en las suaves toallitas íntimas y geles vaginales. 
No es una asociación de ideas concreta, es simplemente casual, pues ese pensamiento relativo a los productos de higiene femenina puede darse mientras contemplas extasiada las obras de la M40, pulsas en el teclado del cajero tu número secreto para pagar el recibo de la luz. Da igual, el poder de la celulosa es así de insistente.

Sin embargo, este pensamiento recurrente hacía esos honrosos y livianos instrumentos vaginales aparecen cuando termino de rellenar el impreso de mi declaración trimestral de IVA. Sí, he recordado que con las nuevas medidas y recortes económicos introducidos por nuestro bien amado Gobierno, mi tesoro, ese que guardo entre las piernas, es un verdadero artículo de lujo. El incremento del IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) que van a sufrir los tampones, entre otras cosas, a partir del 1 de septiembre, así lo atestigua. No es que antes no lo fuera, pues para mí siempre fue un regalo de Dios que grandezas me ha otorgado, pero ahora, en estos momentos, mi hacienda sexual y el de todas mis compañeras ya tiene la pública y legal consideración de delicado y exquisito bien que necesita abastecerse de productos de lujo.

Así que amigas alegraros, el 21 por ciento del IVA para los tampones y compresas son un merecido reconocimiento gubernamental que pone de manifiesto que tenéis un higo que vale un imperio.