domingo, 15 de julio de 2012

MILK TOOTH



Se compró un cepillo de dientes eléctrico y durante horas su única ocupación fue cepillárselos de un modo compulsivo. Abría la boca simulando un gesto fiero, escondía el cabezal en el interior de la mejilla convirtiéndose en una especie de hámster. Cuando las encías empezaron a sangrar y perdieron toda sensibilidad, decidió que ya era hora de abandonar el cuarto de baño que se había transformado en un refugio antiatómico.

Hizo gárgaras con una botella de vodka mientras leía a Henry James. Consiguió adormecer las encías y el recuerdo de su ausencia. 

Se sentó en el filo de la bañera, sosteniendo el libro entre las piernas, marcando con el dedo meñique aquel párrafo que le determinó y esperó, sin éxito, que se le cayeran los dientes.

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“Que esa relación propicia había existido de verdad, había continuado durante dos o tres semanas, quedó suficientemente probado por el desconsuelo con que el periodista, por alguna razón, y a partir de cierta noche, se dio cuenta de que había empezado a echarla de menos”.

Katie Melua - Shy Boy