lunes, 4 de mayo de 2015

VIENTO QUE ES AIRE EN MOVIMIENTO



No hay amistades más prontas ni más firmes que las que se 
traban entre personas que aman los mismos libros.
Irving Stone


A veces es difícil explicarle a alguien que en estos momentos de tu vida te carga tanto que casi es mejor que, por ahora, os dejéis de ver un tiempo, de hablar. Que corra un poco el aire porque crees que la distancia, el silencio, es la mejor manera de preservar la relación. La tierra de por medio puede ser buena, incluso saludable, cuando uno no tiene el cuerpo ni la mente para algunas florituras. Si la cosa vale la pena, y casi siempre suele ser así, el tiempo devuelve la calma y uno, que andaba más tenso que las cuerdas de un violín con el otro, se relaja por una temporada. Cosa del tiempo y de las ganas. Y así por otro rato más hasta que vuelva esa sensación de empacho poco guerrero asomando la patita y pidiendo a gritos un tiempo muerto. Y no pasa nada. Entregas tiempo y espacio sabiendo, porque ya lo sabes de otras veces, que al final, cada no con sus cosas y sus rarezas, uno está donde quiere estar y con quien quiere acompañarse porque en lo fundamental y para lo fundamental sigues y sigue ahí, pero respirando.