sábado, 4 de julio de 2015

DORMITAR



«¿Y en quién confía usted? - le preguntó Morini.
 -En la gente que come cuando tiene hambre, supongo -dijo el desconocido.»
Roberto Bolaño



Es de agradecer que a esta hora temprana el poco aire que corre no haya huido despavorido con las primeras luces de la mañana. Con el calor, el dormir se convierte en una gesta tan inalcanzable como deseada. Las sabanas son un amasijo revuelto que guarda el calor del cansancio que se acumula por jornadas extenuantes que parecen no acabar con la caída del sol. Es sábado, las obligaciones se relajan.

Preparo la medicina para Dalhman. La proximidad del disgusto nos ronda desde hace un par de semanas, pero mantenemos la rutina para que nada decaiga. Un leve maullido; un poco de agua fresca del grifo al que se encarama con dificultad; una cucharilla para mezclar el polvo de una pastilla diminuta con un poco de atún en lata. Lo engaño como puedo, aunque soy yo misma la que se engaña pensando que la fuente de la vida se encuentra en un comprimido diminuto, que deja esparcido por la cocina un aroma dulzón medicamentoso. Pero es un animal bueno, y aun con dificultad, lo tomará sin protestar demasiado. Y así, después de relamerse un poco, este anciano perezoso buscará la sombra que aún tiene que llegar y dormitará sobre las baldosas del patio durante horas. Un saquito de pelo y huesos enroscado sobre sí mismo. A ratos nos asomaremos para observarlo, lo vigilamos desde lejos, como si de esa manera exorcizáramos la inevitable marcha que está por llegar, más pronto que tarde. Respira tranquilo, sigue durmiendo.

Dalhman dormita y Bill Evans que se cuela por la ventana. El aire que aventa estas primeras horas del día desaparecerá en nada y volverá, otra vez, el calor infernal de este julio mediterráneo, pero Dalhman, por suerte, aun dormita.


4 comentarios:

  1. Hay gatos que nunca quieren morirse.

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    1. Y personas que quisieramos que no se murieran nunca

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  2. José María Bergés8 de julio de 2015, 23:24

    "Dormir, desnudarme de este mundo ultraje,
    como quien se desnuda de un disfraz robado"

    (Álvaro de Campos / Fernando Pessoa)

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