miércoles, 30 de marzo de 2016

BENIDORM


"Es importante, si alguien te pregunta cuál ha sido el momento más feliz, que
 reflexiones no solo sobre la pregunta, sino también sobre quién te la ha hecho".
Jenny Ofill



Termino “Departamento de especulaciones” de Jenny Offill. Empecé su lectura un tanto desmayada, casi como por accidente. Por dos veces, sin contar aquella en la que dejé olvidado el volumen en la mesa de la cafetería en la que había desayunado, estuve por abandonar su lectura, pero al final, como casi con todo en lo que se persiste, le encontré la gracia. Todos especulamos y el que diga que no es así falta a la verdad. Y de eso, entre otras cosas, trata la novela: del nacimiento de la duda, de la frustración, de los cambios de rumbo que no siempre se esperan y de la posibilidad en el mañana.

No hay relación íntima que no pase por momentos de reflexión y distanciamiento. Los años pasan factura y las parejas, al menos las de carne y hueso, pasan por crisis de mayor o menor envergadura. Cuantos más hilos tiene una madeja más se enmaraña. La vida no es pacífica, ni desde luego estática y con el trascurso del tiempo, de los sinsabores que te regala, a veces hay que escarbar mucho y buscar en el epicentro del corazón los motivos para continuar con el proyecto iniciado. Es preciso abandonar la frivolidad de lo inmediato, de un futurible que se imagina de algodón de azúcar lejos de la turbación de la vida diaria, y replantearse el qué, el cómo y el porqué de todo, para poder reconducir (si es lo que se quiere), lo que el tiempo, la rutina y el cansancio tiñó de un gris a veces un tanto oscuro.