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lunes, 8 de agosto de 2016

FERRAGOSTO

El arroz calentado está siempre mejor que el recién hecho.
La gran belleza




Al cerrar los ojos la realidad se perdió de vista. Pero aun en mitad de esa ceguera provocada, fría y lejana, le vio esconderse entre la gente, caminando hacia atrás, esbozando una sonrisa un tanto exagerada. Ya no hay nada que hacer, pensó. Todo pasa a ser relativo para que cada uno construya su vida a su manera. El mundo vuelto del revés queda oculto tras los párpados apretados. 
Le imaginó rebuscando en los bolsillos, un gesto aprehendido por mil veces repetidos entre el tintineo de monedas menudas; pero ya no hay cajetilla, ni encendedor, ni la libre elección de matarse como cada uno quiera. La necesidad oculta el deseo y las ganas de vivir de otro modo para morirse cuando a uno le de la gana y no cuando el destino se lo mande. 
Cuatro juncos se mecen tras las dunas. Su boca, esbozada en el silencio, ya no sabe igual y correrse entre sus piernas es solo una lacónica extravagancia.



sábado, 24 de octubre de 2015

ENTRE LOS DEDOS




Yo soy una violeta y un aliso, lo frío y lo tibio en la carne.
Pier Paolo Pasolini


La única respuesta que puedo dar es que hablar contigo es una necesidad que no se acaba nunca. Que cuando la vida se atraviesa, convirtiéndose en un páramo silencioso, el recuerdo de tu voz la envenena, haciéndola difícil, estéril, casi hueca. Agua que se pierde inútilmente entre los dedos, nada la puede retener. Intento, una y otra vez, que la tormenta escampe, que se aleje y se estrelle contra cualquier sombra ajena, pero siempre aparecen los monólogos sostenidos en silencio, con los dientes clavados en la almohada, para no perder la costumbre, por si vuelves. Al amanecer todo pasa y las antiguas heridas se transforman en pequeñas cicatrices, casi invisibles, que salvaguardan el recuerdo. Siempre tú, en la otra orilla, bañado de inconstancia, del temor a los labios que pronuncian tu nombre.