sábado, 2 de mayo de 2009

Otra vez, algo huele a podrido....A vueltas con la Violencia de Género


No me gusta hacer juicios paralelos, pero hoy no puedo evitarlo. Esta mañana mientras me tomaba mi primer café de la mañana, me he “desayunado” la noticia del fin de semana. Artistilla que, tras no conseguir que su marido suscriba un convenio regulador de divorcio con las condiciones económicas y patrimoniales que pretende, decide interponer, con la demanda de divorcio ya coleando en el Juzgado, una denuncia contra su ex- por unos presuntos abusos sexuales de éste contra su hija ( que no hija biológica del marido en cuestión) ocurridos no ayer ni anteayer, sino hace 5 años. Y claro, el café, y el croissant incluido, se me ha ido por el lado erróneo, provocando una tos que mi vecino de mesa ha empezado a mirarme con cara de estar ante una afectada por la gripe porcina.
Desconozco el asunto en si, y sólo llego a lo que la prensa ha escrito. Pero si lo que los periodicos retratan es cierto, puedo asegurarles que si la/el Juez que tramita este asunto fuera yo, habría ya iniciado acciones contra la artistilla en cuestión, bien por mentir e interponer una falsa denuncia aprovechando la controversia del divorcio, si a esa conclusión hubiera llegado; o bien, habría iniciado acciones contra ella por encubrimiento durante 5 años en la comisión del delito en cuestión, todo ello regado con una más con una severa intervención respecto de la custodia de esa hija a la que durante 5 años no ha protegido de su presunto agresor, y respecto del resto de hijo que aún hoy con ella conviven, por la presunta dejadez en el cumplimiento de sus obligaciones de guarda de sus hijos, al haber permitido que un presunto agresor sexual conviviera en el domicilio familiar, en contacto con los hijos menores sin adoptar medidas alguna. ¿Una exageración lo que ahora digo?, no lo creo. Hace unos días Mayte Ametlla escribía una nota en su muro hablado que “algo olía ha podrido” en el tema del Juez Decano y la Sra. Notaria.
En este caso, yo vuelvo a repetir que “algo vuelve a oler a podrido”, y mucho. Aquí incluso se ha mezclado a los menores, bien porque se les menta en hechos no han ocurrido nunca, o bien porque habiendo ocurrido la Señora en cuestión no ha tomado medida alguna durante 5 años.
La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género deja mucho que desear, pero sería deseable que, ya que tenemos lo que tenemos, el Poder Judicial actuara con toda contundencia contra aquellos casos en los que las mujeres, empujadas muchas veces por sus propios Abogados, hacen un uso, no abusivo, sino delictivo de la Ley. Necesitamos con toda urgencia que se castiguen de modo rotundo estas situaciones, para que no sólo se pene a la autora y a su inductor/-a (abogados o quienes sean), sino para que la sociedad aprenda que las leyes están para amparar a las víctimas de los delitos, no para crearlas en los Tribunales. Por último, tampoco debemos olvidar que estos comportamientos sólo perjudican a las verdaderas víctimas de violencia de género y ellas, que son las que realmente necesitan la protección social, no se lo merecen.