lunes, 25 de mayo de 2009

VOLAR NO ME PONE DE LOS NERVIOS...SÓLO ME CABREA


Lunes, 25 de mayo de 2009 a las 22:38

Siempre que tengo que volar sufro una intensa noche de nervios. No me dan miedo los aviones, bien al contrario, me encanta subirme en ellos y pensar que es un milagro que un bicho como ese pueda levantarse del suelo y mantenerse suspendido en el aire y llevarme allí donde quiera. Pero como digo, me pongo de los nervios. Siempre creo que me voy a dormir, que perderé el avión, que he sacado el billete para el día que no es, que me he vestido para llegar hecha un asco después de pasar por la gincana que es volar, etc. Pero actualmente, gracias a la tecnología y a poder sacar las tarjetas de embarque desde casa, he superado el pavor a perder el avión mientras estoy en la cola de facturación.
Ahora, superado el pavor, entro en permanente cabreo cuando llego a realizar el embarque. Estoy de acuerdo en que deben haber medidas de seguridad pero... ¿es necesario sacarse el cinturón, con el riesgo de caída de pantalón y que las bragas de cuello vuelto queden a la vista del macizo que va detrás tuyo en la cola del detector?, ¿es necesario tener que sacarse los zapatos para que queden al aire esos calcetines de media, con megacarrera incorporada, que te has colocado a las 6 de la mañana cuando no ves tres en un burro?, y por último ¿es necesario pasar por un repaso digital de la guardiana de turno porque no le sale de su santa ingle pasar el detector-raqueta?.
Lo dicho, volar ya no me pone de los nervios, sólo me cabrea.