domingo, 10 de mayo de 2009

UNA DE OSOS POLARES...ES DOMINGO

De un tiempo a esta parte, los domingos por la tarde se han convertido en un tiempo extraño. Toda la semana imbuida en una vorágine brutal y sólo esperas que llegue el fin de semana. Deseas el viernes como si fuera el último viernes que fueras a vivir. Los viernes por la tarde, escapas del trabajo, llegas a casa y te vistes los atuendos pacifistas, suficiente guerra hemos tenido durante semana. A partir de ahí pues, depende…siempre depende, pero hay algo que siempre ocurre el fin de semana y es que el domingo llega en cualquier caso, y con el domingo, la tarde de domingo.
Los domingos por la tarde se han hecho para vaguear, eso está claro.
Dice la tradición cristiana que al séptimo día Dios descansó, y en mi casa eso sí que se cumple. Los domingos nos ponemos ciegos a mediodía y después de tomar el sofá al asalto, nos pegamos una siesta como Dios al son de los filmes de la TV.
Es lo que tienen los fines de semana. Al final, una no sabe cómo, se encuentra el domingo por la tarde, con esa especie de aplastamiento de oso polar, pensando que otro fin de semana que ha pasado yua, ¡Cúantas cosas me quedan por hacer!
No todos los domingos son iguales, eso está claro, pero el reloj es inapelable y el aplastamiento también. Así que, al mal tiempo buena cara y mañana será otro día, donde empezaré a desear que llegue, de nuevo, el fin de semana.
Buena semana