domingo, 6 de octubre de 2013

LAMPEDUSA Y ESAS COSAS.


"La Justicia es para mí aquello cuya protección puede hacer florecer la ciencia, 
y junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad.
 Es la Justicia de la libertad, la justicia de la paz, 
la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia".


La vida es algo más que un derecho fundamental, es el soporte ontológico de cualquiera de ellos. Sin vida no hay libertad que valga, sin vida la salud no existe, sin vida la libertad de expresión es nada. Y no hace falta que vengan expertos iusnaturalistas, ni positivistas, ni hegelianos, ni kelsianos que nos lo expliquen, basta reconocernos como lo que se supone que somos, hombres y mujeres para que el sentido común impere y seamos capaces de comprender que la vida es un valor supremo por encima de todo.  


Cuando perdemos de vista que la vida lo es todo, que pasa por encima de cualquier interés, legítimo o incluso ilegítimo, es fácil de comprender lo ocurrido en Lampedusa, o lo que ocurre en nuestras costas desde hace años, y convertirlo en una simple anécdota, una noticia que durará dos días en la prensa, que rebaja al ser humano a la categoría de objeto al albur de cualquier legislación que puede, bajo cualquier argumento, negarle la vida y permitir que el resto de "objetos", sin ningún pudor, podamos seguir mirando el mar.