domingo, 27 de octubre de 2013

TAN JOVEN PARA SER TAN VIEJO

 
"Sólo aquello que se ha ido nos pertenece".



Mirar al infinito. Al fondo, un mar de arena de dunas secas por atravesar, aire denso, espeso, que llena los ojos de lágrimas febriles. En el interior, el tañido de unas campanas por las que resuenan el rumor de un lamento lejano: Amor, amor, amor. Se incendia el pensamiento.

Nómada perdido que guarda las saetas de su vida bajo fardos de paja y ropa sucia. Un amor que se jugó a los chinos los restos de su fianza. Carne contra carne que se quema disolviendo el afecto hasta hacerlo desparecer. 

Manos que arden devolviendo el olor de un sobrecogedor mundo que se consume en el arenal nacido entre los dedos que al final se olvida.