jueves, 13 de diciembre de 2012

CUANDO EL DESEO CANSA


Son las tres de la madrugada, los ojos abiertos. Ojala lloviera, entretendría las horas agrupando en pares las gotas que golpean la uralita, tendría excusa para estar despierta, para revolverme en la cama. Ahora no la tengo. Enciendo la luz para buscar las gafas sobre la mesilla, no están. Deben andar por debajo de la cama pero no seré yo quien empiece a buscarlas ahora, son las tres de la mañana. Será mejor que apague la luz e intente dormir, el deseo cansa aunque te quite el sueño.

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“¿Qué haces? Quieres llenarte los ojos de ella, reconócelo. Quieres tener las dimensiones de su elástico cuerpo…, contemplar su sonrisa y su modo de bajar los párpados…, seguir las yemas de sus dedos teñidas con alheña. ¿Adónde va a parar todo esto? Nada de eso te había pasado nunca con las que la superaban en hermosura, en belleza y en renombre… Esto es doloroso, y más doloroso aún el que tú la quieras… No te mientas a ti mismo; tú la quieres hasta morir”.

                              - Palacio del deseo- Naguib Mahfuz