domingo, 5 de enero de 2014

THE HOLE


"Para salir del agujero, hay que entrar en el agujero".

En cuestión de cine y espectáculos varios sigo muy poco las criticas de otros pero esta vez, yendo contra corriente, saqué entradas para THE HOLE”, sin saber demasiado bien si, dejándome guiar por el criterio de un tercero, no tendría que acabar arrepintiéndome de haber gastado una buena cantidad de euros en un festival del que no sabía nada más que de la fachada del teatro en el que se representa, el "Teatre Coliseum", sobresalen unas piernas invertidas, calzadas con unos tremendos y sensuales zapatos rojos de tacón de aguja.


Sin embargo, no sólo no me he arrepentido, sino que puede que la noche del sábado fuera una de las más divertidas que he pasado en el teatro en los últimos meses. Un espectáculo de cabaret, humor, strippers, y acrobacias que no sólo te dejan con la boca abierta con los increíbles números circenses, sino que además, como hilo conductor, cuenta con la intervención como “maestra de ceremonias” de Pepa Charro (la famosa Terremoto de Alcorcón) que con un sentido del humor sin complejos, organiza la fiesta en la que se centra la función, y durante la que relata su historia de amor, de su amor definitivo, con una rata extravagante. Roedor que, a lo largo de las dos horas que dura el espectáculo, se pasea por la anatomía de Pepa Charro que no dejar que, ni por un momento, decaiga la fiesta que se celebraen su Mansión,The hole, y va dando paso y entrada, uno a uno, a sus excepcionales invitados.


Una puesta en escena sencilla que centra la atención en la intervención de cada uno de los artistas, sin estridencias, ni grandes decorados, salvo unos sensuales labios que, de vez en cuando, dejan ver una jugosa lengua que deslizar sobre el escenario objetos tan singulares como una bañera de pies, digna de la Reina de Saba, en la que la gran Pepa Charro nos ofrecerá con un monólogo sobre la dieta y las habilidades ayurvédicas de su novio ratón, uno de los momentos más hilarantes de todo el espectáculo.


Las acrobacias suspendidas en el aire, sin protección de ningún tipo, de los acróbatas Donato Collazo, Arancha Fernández y Mónica Riba (Las supernenas), mantienen al espectador con el corazón encogido mientras se balancean sobrevolando las cabezas de un público que, metros más abajo, consume sus copas sin poder dejar de mirar al cielo techado del teatro. Sin desperdicio, tampoco, los números musicales de los cantantes a capela de los mayordomos de la mansión, Adrían García, Bruno Gulio, Alex Forriols y Toni Vallés, que dan entrada a cada una de la actuaciones; como tampoco la tiene, la intervención Nacho Sánchez, "pony loco”, que sobre patines, sobrevolará la platea como su madre lo trajo al mundo e intentado, desde la gracia de este cuento de excéntricos, no dejar intacto "agujero" alguno. El hepatante striptease, más imaginado que visto, de la bellísima y espectacular Reyes Ortega, quita el hipo.



Los monólogos, en los que en su elaboración ha intervenido, formando parte del equipo creativo, el actor y guionista Paco León, son con diferencia de lo más gracioso que he escuchado en los últimos tiempos. “THE HOLE” es un espectáculo no sólo divertido, sino increíble, asombroso, apto incluso para las mentes menos proclives a los desnudos en escena porque, pese a las espectaculares anatomías de algunos de sus protagonistas, es lo que menos importa de todo el show.




Para no perderse, tampoco, el número de los artistas invitados: la acróbata aérea Dilya, una Marilyn Monroe entrada en carnes, con una flexibilidad brutal que te deja maravillado con cada balanceo que se da en el aire, y la actuación del Dúo Flash.


No me importaría repetir. Se la recomiendo vivamente, pasarán un rato muy bueno. Y es que además, como dice La Terremoto de Alcorcón, "para salir del agujero primero hay que entrar en el agujero". Y si como parece, andamos todos metidos en un agujero bien negro y cochino, que al menos, mientras estamos en él, sea con grandes dosis de sentido del humor, que falta nos hace para salir del maldito agujero en el que nos encontramos.