miércoles, 5 de noviembre de 2014

MOHÍN



"Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo".


Lo fascinante de la vida es que es un misterio. Cuando la edad no te alcanza lo suficiente como para que los gozos sean éxitos rotundos, ni para que las desgracias sean fatales, crees poder domarla, dirigirla hacia los destinos que pretendes sin que el azar sea, por supuesto, un elemento desestabilizador. Pero los años nos colocan ante la incertidumbre de lo imprevisto, de lo incontrolable y, si tienes suerte, te regala la capacidad para sobreponerte. Puede que sea una mezcla de curiosidad que no se apaga, de cierta tendencia al ensimismamiento, lo que nos permita a algunos, sobrellevar y enredarnos una y otra vez en nuestros propios misterios.


 ¿Y del amor? ¿Qué me dices del amor?  preguntó haciendo un mohín.

Del amor nunca nadie supo demasiado, ni siquiera siendo viejo.