lunes, 10 de agosto de 2009

Si algún día me pierdo...


Lunes, 10 de agosto de 2009 a las 7:24
Ayer estuve en la playa, no en una playa cualquiera, sino en una de esas donde parece que la gente que está allí lo ha hecho desde siempre. No se ven mesitas de camping, no se ven radiocasettes vomitando "Camela", y no huele a crema solar de coco. En esta playa, todo es perfecto, todo parece tener una patina de desidia y de dejadez al mundo que, en realidad, es sólo una postura. En esa playa, situada en un privilegiado enclave de L'Empordà, todo es "guapo", el paisaje, su mar frio y azul, su costa rodeada de pinos. Durante años (al menos los xx que hace que yo las conozco), este angosto paisaje ha favorecido que fueran una playa secreta, íntima y en las que se palpa el "dolce far niente".
Hoy vuelvo a estar en BCN, tengo que despedirme de una de las mujeres que más influyeron en mí vida. Su esencia marchó hace ya mucho tiempo, pero hoy enterraremos ese cuerpecito inherte, apenas visible, en el que se había convertido una de las mejores cabezas que jamás he conocido.
Y así, mientras estaba sentada en la roca de la playa pensando en el lugar en el que me ha situado la vida, he llegado a la conclusión que si alguna vez me pierdo que me busquen aquí, aunque se me pierda la esencia.

viernes, 7 de agosto de 2009

A VUELTAS CON LA PILDORA DEL DIA DESPUÉS II


Leo en la prensa que la Conselleria de Salut de la Generalitat de Catalunya y los Colegios de farmaceuticos han llegado a un acuerdo sobre el Protocolo de distribución de la llamada "píldora del día después", cuando ésta tenga que ser suministrada a menores de edad.
Y una vez más, como estamos en una especie de República bananera que calza "barretina i espardenyes", empezamos a intentar modificar por la vía de la absurda distribución de funciones, ergo de responsabilidades, aquello a lo que no hubo bemoles de oponerse por mor de esgrimir la bandera del "somos más modernos que nadie" y las menores también tienen derecho a la intimidad y a la decisión sobre el propio cuerpo.
Pues bien, parece ser que ahora los farmacéuticos valorarán la madurez de la chica (que yo sepa un farmacéutico está tan capacitado como yo para valorar este extremo, lo cual no es mucho), valoración que cabe preguntarse si se efectuará en la rebotica o si lo harán a calzón quitado en el propio mostrador de la farmacia, todo ello a fin de ver cómo queda la "intimidad de la menor"
Se dice que realizarán a la usuaria una entrevista (¿le preguntaran cuantas veces mantiene relaciones sexuales?, ¿si le va más la postura del misionero o el doggy style?). Que rellenaran un cuestionario que remitirán posteriormente al departamento de salud correspondiente (¿Dónde queda la facilidad de consecución de la píldora de marras y la confidencialidad en su suministro?).
Asimismo, les preguntarán si es la primera vez que la toman o si por el contrario son reincidentes en el uso de ésta. En este último caso, no la suministrarán y remitirán a la menor al centro de planificación familiar que corresponda, con lo que cabe preguntarse si ahora tendremos un peregrinar de muchachas por los distintos servicios sanitarios a la búsqueda de la pastillita de marras como si fuera el Santo Grial.
En los casos que tengan problemas de salud, dígase hepáticos, etc., tampoco les será suministrada para así preservar su salud, al menos, en un primer momento.
Y así, un montón de gilipolleces más, que no sabemos que político o técnico lumbreras ha ideado, en mor de defender los intereses de las menores.
Aún así, cuando del contenido del propio Protocolo, y de las medidas que en éste se adoptan, se desprende que estamos ante un medicamento que tiene sus consecuencias, no sólo físicas sino también psicológicas, nadie se plantea a qué estamos jugando, donde entran los adultos responsables de éstas chicas. No olvidemos que en este caso, no hay necesidad de que la menor acuda a la farmacia a solicitar el mentado medicamento, que por lo visto tantas reservas precisa, sin que vaya acompañado de sus padres o de un adulto responsable. Quizás el papel se sitúe en "acompañar" a la menor en la asunción de las consecuencias y efectos adversos que la pastilla pueda tener, sin quizás, tener conocimiento de que se ha producido su ingesta.
Rozamos los límites del absurdo y ahora, cuando ya está hecha" la gran cagada" pretendemos que sean los farmacéuticos quienes se erigen en Juez y parte a la hora de atender a la salud de nuestras adolescentes.
Hay algo que no se ha entendido todavía, porque no interesa entenderlo. La pildora del día después no es una pastilla juanola. La salud física y mental de nuestras adolescentes no es cosa de juegos, y lo verdaderamente importante es que se coloque cada cosa en su sitio: una buena educación sexual, una buena autoestima en nuestras chicas, y unas relaciones familiares que vayan más allá de la compra de la play station por Navidad.
Sólo cuando empecemos a trabajar las anteriores premisas empezaremos a ir por el buen camino, mientras tanto, todo son parches.

PROFUNDA SIMA ABISAL


Apenas quedan unas horas para que se abra, entre ellos, una profunda sima abisal. Allí caerán, los dos, sin remedio. Y perdidos en la oscuridad de sus frias aguas, empezarán a nadaran, a bracear y respirar acompasadamente para, si la vida lo quiere, permitirles ser razonablemente felices en sus respectivos mundos subacuaticos. Y así, nadando sin parar, recorreran la sima sin tropezar, en ningún momento, con la piedra refugio que uno ha sido para el otro en su vida cómoda, tranquila y sin chispa alguna.
Prueba de fuego, prueba de agua. Que empiece la fiesta.

jueves, 6 de agosto de 2009

MORIRSE UN RATO

Ayer soñé que la muerte me venía a buscar. Debo andar con el subconsciente revolucionado, algo alterado y totalmente disparado. Sin embargo, pensar que me muero, soñar que desaparezco, no es más que una representación adelantada de lo que tarde o temprano va a pasar.
Es evidente que no estamos en la tierra para quedarnos para siempre. Nacemos, si tenemos suerte crecemos, envejecemos y finalmente, sin poder evitarlo, palmamos. Ni más ni menos. No tiene nada de extraordinario, es nuestro sino.
Yo no creo en nada, lo cual no deja de ser una desgracia cuando uno se plantea que pasa después de morir.
Nos morimos, nos descomponemos, con suerte abonamos una flor o contaminamos un océano y ya está, físicamente es así, nada más. Sin embargo, al final, en el último momento, un poco de esperanza, una prórroga a nuestra vida, y es que en definitiva sólo desaparecemos del mundo cuando los demás dejan de recordarnos. Y así funciona, al menos así lo entiendo yo.
Sólo prolongamos nuestra existencia a través del recuerdo de los demás.
Nuestro futuro como muertos, un recuerdo, puro travelling circular en la cabeza de quienes nos quisieron o nos odiaron. Simplemente eso.


lunes, 3 de agosto de 2009

¿QUÉ TE APUESTAS A QUE NO ES VERDAD?


Que profunda es su mirada...¿Has visto como mira?, sí, sí una pasada, parece que te vaya a atravesar cuando lo hace. Dicen que es muy" intelectual".
¿Has visto?, lleva un libro en la mano. ¿Lo has visto?, no, no y ¿Qué es lo que lleva?. Pues no lo sé, no lo he podido ver, será un ensayo, seguro, no es demasiado gordo y las tapas son finas.
¿Has visto?, hoy lleva a una niña pequeña de la mano?, pero ¿Tiene hijos?...pues parece ser que sí, es igualita a ella. Yo pensaba que no los tenía. ¿Y eso? no sé, por la pinta que tiene siempre de despiste permanente y porque la he visto en un bar de copas rodeada de otros pendones como ella, tomando copas y muriéndose de risa.

Y ella, camina cabizbaja calle abajo, sus despistes matutinos han provocado que salierade casa sin lentillas y sin ellas no es nadie. Maldita miopía. Otra vez se ha estropeado el lavaplatos, ojala el electricista me indique en el manual, donde está la puta resistencia. Y encima hoy, por si no fuera suficiente, tengo que llevar a Clarita, la insoportable hija de la vecina, hasta el autobús escolar.
Perra vida ésta