jueves, 20 de agosto de 2009

LEVANTARSE ZOMBIE


Me levanto zombie, si es que a tumbarse durante una hora puede considerarse acostarse.

Hoy no es por el insomnio, que también ha ayudado, sino por un joputa que ha sacado a su hijo del país y nos ha movilizado durante 24 horas (ahora a esperar que los que tienen que hacer su trabajo, lo hagan). Pero a lo que iba.
Hoy, como zombie que soy, no tengo sangre en las venas, sólo tengo cafeina, unos gintonics que "me obligaron" a beber en la fiesta de "la noche de los muertos vivientes" y varias caladas a un cigarrillo de la risa.
No sé si me duele la cabeza por culpa del joputa (que me obligó durante todo el día de ayer, a soportar estoicamente varios "chorreos" telefónicos y a leer mil documentos .docs, y .pdf), o si por el contrario, ese dolorcillo taladrante es producto de la falta de sueño (no sólo por hoy), maś con la ginebra de garrafón, (fijo) el exceso de cafeina (aquí no hay nespresso) y ah, lo más importante, la sensación de perdida de tiempo vital que nada tiene que ver con lo ocurrido en las últimas 24 horas, ¿o sí?
Hoy me toca el desquite. Sé seguro, (tanto como que ahora mismo oigo las campanas de la iglesia de este pueblo, que están sonando sin parar. En un rato me acerco a hablar con el cura y pedirle que baje el volumen porque es insoportable y sugerirle que haga una colecta y ponga campanario digital, a ver si así da menos el follón), que hoy me desquito.
Que tiemble La Zenia, hoy no conozco ni a mi madre.

miércoles, 19 de agosto de 2009

"L" QUE AHORA CREE QUE TIENE UN ÁNGEL



Recibo un correo de “L”. Hacía tiempo que no tenía noticias suyas. La última, que tras varios tratamientos médicos, finalmente estaba embarazada.
“L” es una gran mujer, con un trabajo complicado pero altamente gratificante para ella y para los que caen en sus manos. Fue alumna mía durante dos años. Ya en aquellos tiempos se estableció una corriente de afecto y simpatía que no impidió que la suspendiera durante los dos cursos y que cada septiembre se tuviera que presentar a superar la convocatoria de una asignaturas que para nada le servían en su día a día. Nunca le ví una mala cara pese a que aquellos estudios, que como ella misma decía sólo le servían para “no oxidarme” y "cambiar de tercio”, la llevaban de cabeza.

Tras el “calvario” que vivió conmigo, que me llevó a invitarla a más de uno, dos y hasta tres cafes a la salida de clase ya por la noche, y antes de su entrada a trabajar (optó por trabajar en turno nocturno de urgencias para asistir a sus asignaturas), y gracias a eso, y a otras muchas cosas, con el tiempo se estableció una relación que hemos mantenido durante años, incluso en la actual distancia. Relación que se afianzó el día que ingresé de urgencias en el hospital en el que trabajaba, y ella estaba de guardia.

Hoy su correo, que lo he leido mientras atravesaba España de “cabo a rabo” (como dijo Castillo Puche), me ha entristecido profundamente. Me cuenta que ha dado a luz a un niño, un precioso niño que, tras siete días de vida, ha fallecido. Me cuenta que este correo tenía que ser la “presentación oficial” de su hijo y sin embargo, se ha convertido en un obituario que jamás hubiera querido escribir.

“No hay nada más terrible que ver como se te muere un hijo. Sólo tenía 7 días de vida pero, en realidad, es mucho más que eso, no sólo fue mi hijo durante esos pocos días, sino que también lo fue los 9 meses que lo llevé en mi barriga, y lo fue también durante los más de dos años que estuve preparando su llegada. Ahora no puedo respirar". 

La he entendido perfectamente, y su dolor se ha convertido en mi dolor, y la distancia en una mierda insalvable pese a la tecnología.

Ella conoce mis circunstancias y yo conozco las suyas. No puedo ponerme en su sitio, pero puedo acompañarla en su pena, caminar a su lado. No hay grandes cosas que decir, en realidad ninguna, sólo tenderle la mano, besarla en la frente y abrazarla tan fuerte, aunque sea en la distancia, que la respiración le retorne acompasada.

Sé lo que es dejar de ver palpitar dos corazones que lo hacían a la vez, yo no pude llorar. Hoy sin embargo, he llorado por ella, por ese niño que no conocí e incluso por aquellos dos corazones que hace años se pararon sin más.


lunes, 17 de agosto de 2009

SHORT CUTS


Domingo 16 de agosto de 2009

Si dijera “I had a dream” posiblemente todo el mundo pensaría que iba a lanzar un speech político. Sin embargo, pese a que tuve un sueño, éste estuvo más cerca de una película de Robert Altman, que de cualquier otra cosa. Debo reconocer que en los años 90 me trague todo lo que Altman dirigió (desde “Mash” pasando por”Cokie's fortune”, por “El juego de Hollywood”, por “Pret a porter” y mi favorita “Short Cuts”, ahí descubrí a Raymond Carver). Siempre quise ser la pelirroja de la película. Esto no es una novedad, ni siquiera está ligado a Robert Altman, pues no sólo quise ser Julianne More en “Short Cuts”, sino que también quise ser Maureen O'Hara en “Un hombre tranquilo” o, incluso, Jessica Rabbit en “Roger Rabbit”.

Pero a lo que iba, esta noche, cuando por fin he conseguido encadenar más de tres horas de sueño, se ha “liado parda” en mi onírico mundo, ese que a veces he intentado controlar pensando mucho, justo antes de dormirme, en aquello que quería que fuera mi sueño. Debo decir que esta postura tan ridícula y adolescente jamás dió resultado por lo que, con el tiempo, la abandoné y ahora, antes de dormir, lo único que hago es ponerme mi música favorita en un pequeño mp3 y vaciar la mente.
Hoy, tras acostarme, habiendo visto en televisión “Lo Puentes de Madison County” (Debo decir que Merly Streep es gilipollas), y de escuchar a Ella Fitzgeral durante un rato, he soñado, encadenado con otras cuestiones que ni recuerdo pero que han sido moviditas, con mi padre.
Sí, con mi padre, que nada tiene que ver ni con Madison, ni con Merly Streep, ni con Ella Fitzgeral, ni tan siquiera con el último mail que leí esta noche antes de acostarme y que me enviaba uno de mis hermanos.
Mi padre falleció hace ya algunos años, seis para ser precisos. A partir de ese momento, pese a no tener una relación excelente con quien se había esgrimido en una figura de autoridad, distancia y un profundo desconocido para los que convivían con él, pasé a sentirme huerfana.
Nunca le entendí demasiado. Nunca, en vida, sentí curiosidad del porqué había abandonado su pasión por la pintura y el dibujo, del porqué todo lo encerró en un armario.

Nunca nos mostró ninguno de sus trabajos, sólo a hurtadillas, cuando los mayores no nos vigilaban, abríamos el armario de luna y veiamos aquellas carpetas. Nos parecía increible.
Hoy, con el tiempo y él fallecido, habiendo observado atentamente cada uno de aquellos dibujos y apuntes, aquellas cartas y notas que dejó, creo que comprendo mucho mejor algunas de las cosas que nunca dijo, alguno de los gestos que nunca tuvo, y me revienta profundamente que aparcara su vida, por estar en la nuestra de la manera que estuvo, distante y ajena.

Hoy, en mi sueño, aparecía él, y aún no sé porque motivo, lo encontraba en la calle, como si fuera un desconocido. Al intentar llamarle, acercarme, desde la lejanía me sonreía y, me hacía un profundo corte de mangas (lo que jamás habría hecho en vida), para decirme que ahora era libre. Y, ¿ sabes que?, hoy por fin, aunque sea en un sueño y a través mío, le he sentido libre, lo cual me ha reconciliado con su persona y me ha puesto una sonrisa en los labios.

P.D.: Quizas debería dejar de encender incienso en casa, tomar mojitos por la noche, y dedicarme a la vida contemplativa. De lo contrario, si sigo así el mundo de mis sueños se va a convertir en carne de psicoanalista.

jueves, 13 de agosto de 2009

PERSEIDAS

La noche hoy sí que es mía, sólo mía. El mundo desaparecido. Pero no hay silencio, no. De fondo se oye el rumor de la batiente marina que se mezcla con una melodía suave, cálida y envolvente. Una terraza sobre el mar, un acantilado con vistas, las piernas cruzadas en un reposo total y los pies apoyados en una balaustrada de piedra. Hoy la tierra atraviesa la órbita de una nube de meteoritos. El cielo cruzado de Perseidas, lágrimas de San Lorenzo. Y sí, la noche es así, más terrenal que nunca, más sentida que muchas otras, tomando conciencia del propio YO, buscando respuestas a mil preguntas que ayer no existían. Porqué así es la noche, rumor de mar, olor de sal, la luz de una vela, y una copa de vino tinto en la mano. A solas conmigo misma, disfrutando la nada . Y ahí, entre la nada,  una última pregunta: ¿Puede un pensamiento cruzar un mar y parte de un océano? Estoy convencida de que sí.

martes, 11 de agosto de 2009

LOS ABISMOS PROPIOS

Sé durmió. Hacía semanas que no lo hacía y por primera vez en mucho tiempo no lo hizo de manera agitada. Soñó, por primera vez en meses, soñó y durante ese sueño se soltó de la garra de la inquietud que había invadido su vida. La angustía y la sinrazón le habían cogido de la mano y le hacían caminar por estrechos laberintos, confundiéndole más si cabía.
Necesitaba no pensar, necesitaba dejarse llevar, no tomar decisiones, no nada, sólo respirar con la cabeza totalmente vacía, sin nada. Convertirse en un autómata durante algún tiempo y así, poder descansar.
A los días tocó fondo y resurgió, porque eso es lo que tiene llegar al límite que, o bien te mueres nada más rozarlo, o renaces más fuerte todavía.
El subconsciente es como el fondo del mar, traicionero y sin salida. Una vez llegas al suelo, o te ahogas en sus aguas (que no son más que tus propias miserias y miedos), o resurges con voracidad, a fuerza de flexionar las rodillas, una vez tocado el fondo, para con un brutal impulso hacia la superficie, renacer a una nueva forma de vida, mediante un ascenso imparable.

Y en esas anda. Intentado dar forma a su nueva vida. Una vida que, pese a lo que ahora cree, volverá a llenarse de miedos y angustias, pero ahora ya sin ignorar que, a cada encontronazo consigo mismo, con tendencia a dejarle fuera de juego, hay un cordón invisible que le estira hacia la superficie del mar de sus angustias para que no se muera en el fondo de su abismo.