jueves, 20 de agosto de 2009

LEVANTARSE ZOMBIE


Me levanto zombie, si es que a tumbarse durante una hora puede considerarse acostarse.

Hoy no es por el insomnio, que también ha ayudado, sino por un joputa que ha sacado a su hijo del país y nos ha movilizado durante 24 horas (ahora a esperar que los que tienen que hacer su trabajo, lo hagan). Pero a lo que iba.
Hoy, como zombie que soy, no tengo sangre en las venas, sólo tengo cafeina, unos gintonics que "me obligaron" a beber en la fiesta de "la noche de los muertos vivientes" y varias caladas a un cigarrillo de la risa.
No sé si me duele la cabeza por culpa del joputa (que me obligó durante todo el día de ayer, a soportar estoicamente varios "chorreos" telefónicos y a leer mil documentos .docs, y .pdf), o si por el contrario, ese dolorcillo taladrante es producto de la falta de sueño (no sólo por hoy), maś con la ginebra de garrafón, (fijo) el exceso de cafeina (aquí no hay nespresso) y ah, lo más importante, la sensación de perdida de tiempo vital que nada tiene que ver con lo ocurrido en las últimas 24 horas, ¿o sí?
Hoy me toca el desquite. Sé seguro, (tanto como que ahora mismo oigo las campanas de la iglesia de este pueblo, que están sonando sin parar. En un rato me acerco a hablar con el cura y pedirle que baje el volumen porque es insoportable y sugerirle que haga una colecta y ponga campanario digital, a ver si así da menos el follón), que hoy me desquito.
Que tiemble La Zenia, hoy no conozco ni a mi madre.