viernes, 28 de septiembre de 2012

SHADOWS


"De nuevo mataría, verle cerca
cual rostro de papel contra su pecho,
como sus cartas conservar solía
tornándolas piel nueva, viva y cálida,
pero ahora ella es papel, y fría siempre".


Te invita a que saltes sin mirar. Tu maldad, tu maledicencia es feroz. Cualquier gesto que hagas es considerado una muestra de ese ser retorcido y enfermo que llevas dentro. Eres una ofensa continua.


Bajas la vista intentando intuir un suelo que no ves, mientras valoras si es mejor saltar por la derecha, o tal vez sea mejor hacerlo por la izquierda. Sólo demoras el momento pero sabes que tampoco importa demasiado el costado que escojas, de lo que se trata es de saltes, que desaparezcas y te conviertas durante unos minutos, antes del olvido definitivo, en el reflejo de un ser gris, mezquino, tan despreciable que merezcas un infierno perpetuo.



Y así, con una invitación a conocer ese a quien no reconoces en ti, el silencio se adhiere a tu garganta como una masa gelatinosa. Te aturdes, pero sigues sin ver el fondo porque tu lugar no se encuentra allí, y te recuerdas que el mejor salto siempre es el que se realiza de frente.