martes, 15 de abril de 2014

ARENA


“Las traiciones durante la guerra resultan infantiles
 comparadas con nuestras traiciones en tiempos de paz.
 Los amantes, primero se muestran nerviosos y tiernos
 hasta que lo hacen todo añicos, porque el corazón es un órgano de fuego.”


Tal vez fuera en abril, aunque puede que fuera en julio, o tal vez en septiembre.  Creímos que el mundo estaba a punto de explotar.  Y explotó.  El tiempo lo ha ido desdibujando todo y apenas puedo precisar lo sucedido entonces, solo que la vida viró en sentido inverso a su giro natural. 
Aunque ahora no tiene la menor importancia, sólo me preocupa que el paso de los días me deje sin algunos de los recuerdos que quiero creer que valieron la pena. 

En mi cuaderno de bitácora solo queda un borrón, algo de arena tibia y debajo no puedo asegurar que esté tu nombre, un nombre que en realidad ni tan solo soy capaz de recordar, pero que aun sé que existe.