viernes, 31 de julio de 2009

SIN VARITA MAGICA


Recuerdo los cuentos que me contaban de pequeña. Siempre había un Hada buena que todo lo podía. Tenía una varita milagrosa y con ella nos colmaba de todo aquello que queríamos. ¡Que suerte teníamos!

Hoy nos hemos hecho mayores, hemos aprendido que el "Hada Madrina" no existe y por supuesto, no tenemos varita mágica. Anhelamos una vida plena, un amor extasiante, una existencia tranquila, y nos pasamos un mundo esperando a que todo eso llegue. Mientras tanto, el tiempo pasa, y el reloj, como un verdugo, nos recuerda que no hay tiempo, que ha trascurrido en exceso el momento de los encuentros, el de los anhelos y que vas a desaparecer.
No siempre tenemos lo que queremos, y no siempre queremos lo que tenemos. Así es la vida. No nos queda más que seguir caminando, siempre hacia delante, sin mirar atrás, ni siquiera a los costados. Siempre en línea recta para intentar llegar a aquel lugar en el que creemos que seremos felices, que seremos nosotros de verdad. Sin embargo, la felicidad no está allí. La felicidad está en el camino. Con toda seguridad nos dejaremos la piel en él y las heridas nos doleran hasta agotarnos. Pero no hay vuelta atrás.
Ya no puede haber ningún retorno.

ML