viernes, 25 de noviembre de 2011

EFÍMERO



-Es lo efimero de la existencia, la inminencia de la perdida, lo que siempre me aturde-


Empiezo a tener demasiadas despedidas a mis espaldas. Algunas pérdidas pesan como losas. Cada vez que un ser humano desaparece el universo se transforma. Y el mundo, el mío, esta misma mañana ha cambiado para convertirse en un lugar un poco más triste, un poco más solitario, un poco más inhumano.
Sé que el tiempo adormecerá el dolor que en estos momentos siento pero sé, también, que nada volverá a ser como fue.
Las desapariciones fulminantes, casi inesperadas, arrastran un desconsuelo que quema, que devora el sentido. Pero estamos condenados a seguir de pie, a no ceder un milímetro a la desesperación. 
Quiero mantener la mirada fija en la línea del horizonte. Sé que es el mismo punto al que Fernando miraba cuando pensaba en el futuro. El suyo y el de su hijo.





El Aleph


"La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación".
Jorge Luís Borges

A Fernando Estruch Polo in memoriam