miércoles, 2 de noviembre de 2011

OTRA DE INDIOS


Nos encanta que nos engañen como a chinos, que nos vendan noticias para distraer. La última son los 7.000 millones de personas que durante la semana pasada se han dedicado, sobre todo los periódicos y noticiarios del mundo mundial, a divulgar con motivo de la advertencia que la ONU nos ha hecho a toditos, todos, de lo  malo que es ese crecimiento exponencial para la economía y el medioambiente.
Así, todos contentos, discutiendo si el habitante 7.000 millones es un filipino, o un indio, o uno de Albarracín, mientras los de la ONU, y otros advenedizos, se dedican a decir chorradas con las que justificar el sueldo que ganan.

Y es que no es un misterio para nadie que muchos de los niños que nacen en este mundo no constan inscritos en ningún sitio (no hace falta ir a Sri Lanka, ni a Tombuctú, aquí mismo en España) y por tanto, oficialmente, no existen. Cualquier número es siempre una tonta aproximación. Así que vayan a saber si vamos por los siete mil millones o por los ocho mil, al final eso es lo de menos. Lo que importa es que haya pan, agua y un techo para todos, y cuando me refiero al pan, al agua y al techo, espero que lo entiendan como lo haría un ser humano normal y no como un miembro de la ONU, que son capaces de pensar que lo digo en sentido estricto.

En cualquier caso, una estupidez más con las que se llenan horas del personal para despistar sobre los problemas importantes del día a día. De lo que de verdad es importante. Puede que por eso hoy haya decidido entrar en “huelga de prensa y organismos internacionales” y me haya dedicado a leer los tebeos de “Esther y su mundo”. Porque Purita Campos sí que era la leche, y al menos las bolas que te metía te alegraban el día, no como las de Ban Ki-moon, Presidente de la ONU, que empiezan a ser para llorar.