martes, 8 de noviembre de 2011

HISTORIAS DE ALLI (II)


Le invitó a comer, tenía que darle una noticia. Uno esperaba y el otro se hacía esperar. Entre bocado y bocado no dejaron de sonreir. De vez en cuando una tos que parecía nerviosa se cruzaba entre ellos. Puede que fuera durante el segundo plato, o tal vez llegando al postre, pero el caso es que cuando trajeron la cuenta un palillo oscilaba en la nuez del que no pudo contener la tos nerviosa.
Nadie volvió a sonreir y la cuenta quedó sobre la mesa.