miércoles, 23 de noviembre de 2011

ÉCHALE GUINDAS AL LINFOCITO


Me he despertado con un sobresalto colosal, sin saber donde estaba. El porrazo en la cabeza ha sido fenomenal, virar bruscamente en un colchón desconocido puede ser terrible para la salud. Doy gracias por no tener cuernos porque el impacto ha sido tan grande que bien podría haberme quedado clavada al pladur que divide esta casa.
Presiento un chichón pero, a oscuras, no voy a buscar entre mis cosas una moneda de cincuenta céntimos para evitar que la frente se abulte escandalosamente. 

Nos acostamos después de cenar una crema de berenjenas en tetra-brik, a la que le escondimos la fecha de caducidad, le añadimos un par de quesitos pochos y nos la servimos en un par de boles de las Wings. Caí de sueño en el sofá y al despertar, sobre las tres de la madrugada, como una autómata, me acosté en una cama dura como una tabla, fría como una losa y mal dormí hasta que algo, no sé lo que ha sido, me ha despertado y abocado la inefable porrazo.

Tras el chichón y el descoloque inicial, me he sentado a los pies de la cama y después de frotarme insistente y masoquistamente la hinchazón, me he acordado de Laura Palmer.
Vale. Laura Palmer no tiene nada que ver con todo esto pero es que desde ayer, mientras en penumbra contemplaba las luces que desde lejos veía del Forum, tengo a Palmer clavada entre ceja y ceja, y no puedo dejar de pensar en el agua fría del lago al que fue a parar.

Esta noche, el brik era de crema de calabaza y el sueño triplicado por mil, igual que el frio que hace en este ático. Así que me he acostado sin cenar, mi frente no soportaría otro porrazo como el de ayer, el pladur creo que tampoco y yo, sin algún estimulante más fuerte que un red-bull, creo que no podría soportar no descubrir el famoso misterio de ¿Quién mató a Laura Palmer? o de ¿Quién le echará las guindas al pavo?






PD.: Al otro lado del pladur ya duermen, oigo la respiración pausada. Pensar en Laura Palmer y en el maldito pavo agota a cualquiera