miércoles, 8 de abril de 2015

EJEMPLARIDAD O COMO TIRAR DE LA CADENA DEL WC SIN HACER RUIDO


A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos.
Thomas Carlyle


Cada uno se busca las habichuelas como puede. Cada uno merece o desmerece lo que hace en función de la profesionalidad, el oficio, las ganas y la maestría que tiene. Y es evidente que algunos, en esa voluntad por destacar o simplemente por sobrevivir, son capaces de cualquier cosa, arrasen con lo que arrasen. No les duelen prendas en asumir las rienda de una concejalía municipal, adentrarse en una casa vigilada por el ojo de los telespectadores que todo lo ve o, incluso, escribir un libro.




Está claro que el hambre puede con todo, y cuando me refiero al hambre no me refiero a esa que se genera en el hipotálamo. Esa, mal que peor, suele aplacarse incluso con un vaso de agua o un trozo de pan, si queremos ponernos melodramáticos.  Lo más triste de todo esto, no es que una señora o un señor se dediquen  a hacer de su capa un sayo, sino que esta clase de personajes que la única bondad demostrada es que igual son capaces de planchar un huevo que de freír una corbata, se erijan en referentes de alguna cosa y se les continúe dando coba mientras soportamos su chabacanería, su estupidez, su ignorancia sin límites y, en muchos casos, su falta de catadura moral. Así lo pienso, pete a quien le pete.

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