miércoles, 22 de abril de 2015

GOMINOLAS


¿Qué tal? -Me pregunta en el ascensor.- Bien, nada especial
Iñaki Uriarte


Hace unos días fui a la farmacia, me subí a la báscula y tras comprobar el éxito de la dieta llevada a cabo durante las últimas semanas, me acerqué al mostrador, pedí un frasco de valerianas y una bolsa de gominolas. Antes de llegar a la esquina de casa, a unas dos manzanas, ya no quedaba ni uno solo de los dulces. Empecé con las píldoras, dos de golpe y la paz celestial en camino, aunque el olor a mierda, porque así huele la valeriana, me acompañó hasta llegar al portal. El gato salió a recibirme, como siempre. Al acariciarle me soltó mordisco rabioso como si la mano que fuera del mismo diablo, cosas de la valeriana también, o de que hay días que son así: de sonrisas y lágrimas, de dulce y boñiga.