sábado, 28 de noviembre de 2009

NO PIENSO EN NADA

Entro despacito, casi de puntillas, no quiero despertar a nadie. En casa se duerme. Apenas un filo de luz por debajo de la puerta apunta que quizás hay vida detrás de ella. Asomo la cabeza y me acerco, poco a poco. Retiro un libro, cierro unas gafas y apago la luz que debe hacer horas que se consume sin alumbrar nada. Es hora ya de descansar, al menos los que puedan.
Me quito los zapatos y me arrellano en el sofá. Hoy la noche se presiente larga. No recuerdo cuando dejé de dormir, así que escojo algo que me de tranquilidad, Ella Fitzgerald o Billie Holiday, cualquiera de las dos o, mejor las dos, primero una y después la otra, no tengo prisa. Empieza a sonar "Misty". ¿Quizás una copa?, podría estar bien. Ha sido una noche muy agradable pero, algo nos ha pasado. Las risas están dejando paso a conversaciones demasiado serias, demasiado profundas y a mí lo que me apetece en estos momentos es no pensar. Si no pienso no siento.
Hacía años que no acudía a ese local. Sigue como siempre. La música, la misma de entonces, y en el mismo rincón, el piano, sólo que ahora Montoliu ya no lo toca. Hoy no lo toca nadie, parece un poco más triste que antaño, quizás sea el humo, apenas un poco de aire para respirar, quizás sean las ausencias. Nuestra Cova dejó de ser cueva hace mucho. En realidad, tampoco nunca fue nuestra. Los únicos dragones que se movían por allí éramos nosotros. Nos decían que éramos demasiado jóvenes, pero era lo que nos gustaba, y allí nos escapábamos siempre que los demás nos dejaban y conseguíamos engañarles y llevarlos a la cueva. Piano, piano y más piano.
- ¿En qué piensas?
- En nada, no pienso.
- Eso no es posible, estarías muerta.
No lo sé. Quizás por eso, porque no queremos pensar, todos nos morimos cada día un poco, y es que aunque lo queramos, aunque repitamos un gesto una y otra vez, nada será como ayer, nada será como hoy, y tal vez el mañana no llegue. Pero eso tampoco importa, el final será el mismo, de eso sí podemos estar seguros.
Ahora sé que es verdad, esta noche no pensaba en nada, en nada que tuviera trascendencia, sólo en pequeñas cosas que me hacen ser quien soy y como soy, todo eso mientras veía colgada en la pared una fotografía que alguien nos hizo hace mil años cuando todo eran risas.