viernes, 1 de octubre de 2010

SIN NINFOMANIAS ERRANTES


Hace algún tiempo que ronda por mi cabeza la necesidad de encontrar un hueco para todas las vidas que quiero vivir. No es una cuestión de querer vivir mil años, eso no lo quiero. Quiero mil vidas, mil caras, mil tipos en ella. Las quiero porque sé que son mías. Soy una y soy mil.
He dejado de hacer estas reflexiones en voz alta desde que percibo que, cuando digo estas cosas, a los que las escuchan se les alarga el pabellón auditivo al creer que están frente a una especie de ninfómana insaciable. En realidad, nada de todo lo que estoy diciendo tiene que ver con el bullir de la entrepierna. Yo sé lo que quiero decir, pero no se decirlo. Así que mejor deje de intentarlo y siga reflexionando en voz baja, como muy flojito y hacia adentro, esperando que esas mil vidas, algunas enanitas, otras gigantescas que lo ocupan casi todo, vayan encontrando su espacio, su sitio, su tiempo, aunque sea mientras cierro los ojos.