martes, 2 de marzo de 2010

EXORCISMOS

Me miro la punta de los dedos intentando descubrir si, en algún momento, mientras te esbozaba, quedaste grabado en mis manos. Siento que, sin quererlo, formas parte del entramado de las líneas que modelan mi mapa dactilar. Me angustio. Centro la vista y recorro cada uno de los pliegues de mis manos hasta encontrar, en la palma, una diminuta mancha oscura, vestigio pigmentado de tu presencia. Froto, una y otra vez, esperando borrarla definitivamente mientras repito, a modo de exorcismo, que te vayas, que desaparezcas. Me desespero. Froto con mayor firmeza, pero sigue ahí, oscura, indeleble, como un desafío imposible de doblegar. Me agoto.

Sade - No ordinary love