viernes, 19 de marzo de 2010

NOTAS




Él tiene un amigo que le llama para contarle que se ha enamorado, como un loco, de una mujer de la que dice, es la encarnación de la “MUJER”,  la esencia de  la feminidad en estado puro. Esa enajenación mental no tendría mayor trascendencia si no fuera porque, en su casa, como cada día, le espera su esposa.

Ella tiene una amiga que la llama para tomar un café y contarle que se ha enamorado, como una loca, de un hombre que dice, es la encarnación del “HOMBRE”, la esencia masculina en estado puro. Ese estado de enajenación mental no tendría mayor trascendencia si no fuera porque, en su casa, como cada día, le espera su esposo.
El amigo y la amiga, los enamorados, contrajeron matrimonio, entre ellos, hace ahora unos 15 años. Pero, según parece, ninguno de los dos lo hizo con la persona adecuada. Han descubierto que "la esencia del hombre" y "la esencia de la mujer", residen en una casa distinta a la suya. Pero son personas civilizadas, "ya no te quiero", "yo tampoco", unas palabras dichas sin pena y que aligeran. Deciden improvisar una cena para esta noche. Les van a invitar  a cenar, quieren ser ellos quienes les cuenten su final, que sean los primeros en saberlo. Son sus mejores amigos. Abren una botella de vino y los anfitriones, de lo más relajados, brindan, incluso, por el próximo futuro.

Una noche extraña. Vuelven andando a casa cada uno pensando en lo suyo, apenas unos metros la separan de la de sus amigos y la luna llena ilumina la ciudad. 
Rebusca en el bolsillo, un papel cae al suelo. Mientras él sigue buscando, ella, a su espalda, lo recoge y lee: “Esta noche a las 21 h. en mi casa. Te quiero mi amor”. Dobla con cuidado la nota y, mientras distraido pone la llave en la cerradura, ella deja caer, en el mismo bolsillo del que salió, la nota perdida. 
La noche se torna oscura.


Roxy Music ( Avalon) - Tara