jueves, 14 de abril de 2011

INDIGNADOS ESTAMOS YA

Desde hace algún tiempo corre por las librerías el libro de Stéphane Hessel "Indigne Vous" convertido en un best-seller. Confieso no haberlo leído y no creo que lo haga. No lo haré porque dada la situación actual, no hace falta que nadie me diga que me indigne, lo hayo yo solita y, no puedo evitarlo, con motivo del estado, no sólo económico, sino político y social, ya ando calentita. Por eso no creo que el libro del Sr. Hessel vaya a despertar mi indignación.

En mi comunidad, considerada una de las más prósperas del país, entre muchas de las bestialidades, incoherencias y burradas socioeconómicas que venimos sufriendo, la última que nos han anunciado, y ya están aplicando, son los recortes sobre las coberturas sanitarias. Una merma más en el estado del bienestar que venimos sufriendo en los últimos tiempos.

No voy a leer el libro porque ya estoy más que indignada.

Cuando la mayoría de los ciudadanos andamos apretándonos el cinturón, los que nos mandan continúan manteniendo sus innecesarios privilegios que se traducen en un incremento del gasto público, y adoptando las más estúpidas decisiones políticas, encaminadas única y exclusivamente a mantenerse en el pollete sin tener en cuenta a sus ciudadanos, generando gastos que no se dicen nada con la época de carestía que todos padecemos.

Por ejempo ¿Es necesario que existan tantos coches oficiales? ¿Es necesario el abono de dietas que en la mayoría de ocasiones no son necesarias y responden sólo a la comodidad del alto funcionario o autoridad en cuestión?¿Es necesario que se reparta la prensa escrita en todos los departamentos de la Generalitat, con el gasto que ellos comporta, cuando desde las dependencias de sus despachos tienen acceso a internet y tienen a su disposición la información correspondiente? ¿Es necesario el establecimiento de pensiones vitalicias cuando, en mor de un servicio público retribuido (no lo olvidemos), una persona accede a un determinado puesto de gobierno por un tiempo tan escaso como pueden ser dos legislaturas? ¿Es necesario cambiar el nombre de los Departamentos, Consellerías, etc, cada vez que cambia el partido político que nos gobierna, con el consiguiente cambio, por ejemplo de papel, sobres, carpetas, letreros, etc.? ¿Es necesario establecer legislación, como por ejemplo la de tráfico, en la que en un año se varíen los límites de velocidad para, transcurrido un tiempo, volverlo a cambiar, con el gasto en señalización, etc, que ello supone, porque se han dado cuenta que lo acordado por otros era inútil?
Podría añadir mil detalles y situaciones que pueden parecer anecdóticos pero que en realidad no lo son. Si empezamos a sumar menudencia con menudencia vamos a ver la cantidad de dinero público que malgastamos por la mala cabeza de quienes nos gobiernan.

Me indigna leer que en la sanidad pública catalana, entre otras cosas, se van a hacer recortes cerrando quirófanos, plantas de hospitales, etc. y quien dice sanidad, dice justicia, servicios sociales y otras muchas cuestiones que afectan a todos los Pérez o Mitjavilla, que viven por aquí.

Hasta hace muy poco tiempo en España podíamos presumir de un sistema sanitario de los más avanzados del mundo. En estos momentos, podemos empezar a temblar y a cruzar los dedos, ya veremos como salimos de ésta.

Y es que con la salud y el bienestar de los ciudadanos que, religiosamente pagan sus impuestos, no se juega.

Por eso no voy a leer el libro de Hessel, ya ando bastante indignada todos los días después de leer la prensa, de escuchar las noticias y de ver la que está cayendo a mi alrededor.


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