jueves, 28 de abril de 2011

EL DESCENSO

Posiblemente todos tengamos circunstancias improbables que nos lleven a lugares en los que seamos incapaces de reconocernos a nosotros mismos. Pierdo horas, y más horas, sentada en la sala de espera de esta Terminal. Los minutos se estiran tanto en el tiempo que las horas empiezan a ser eternas.
¿Me pregunto qué es lo que le ha llevado a ser quién es? Me corrijo a mi misma y lo cambio por un “ser como es”. Paso una mano imaginaria sobre este estrambótico pensamiento para intentar volver a un estado de adormecimiento mental. Pero el pensamiento es recurrente y pierdo el hilo del sueño hipnótico que pretendo.
¿Cuándo comenzó su descenso? ¿Cuándo comenzará el mío, si no ha comenzado ya? El descenso se construye a base de desesperanza, desesperación y de la certeza del desencuentro, incluso con uno mismo. Tocar fondo y resurgir.

 “El descenso
hecho de desesperanzas
y sin consumación
nos revela un nuevo despertar:
que es el otro lado
de la desesperación.
Por lo que no pudimos llegar a consumar,
por aquello
negado al amor,
por lo que perdimos en la expectativa
el descenso continúa
sin fin e indestructible”
William Carlos William