sábado, 2 de abril de 2011

SUN SHINE o LA PRIMAVERA YA ESTÁ AQUÍ


Este ha sido realmente el primer fin de semana primaveral del año. No había tiempo que perder, tenemos poco. Primero, cuatro cosas, de esas que no pueden esperar y después, a gozar del sol, de los paseos aplazados por la lluvia, por el frio del invierno y de conversaciones sostenidas con los palillos de los minutos escasos.  
Ha sido un buen sábado, quizá no redondo (el eterno inconformismo), pero esencialmente bueno. 
Estar con tu gente, disfrutar de las cosas pequeñas, del sabor de los primeros berberechos al sol, del vermut de siempre, de las gafas de sol por necesidad, de todas esas cosas menudas  que nos devuelven media vida. Una vida que, a diario, dejamos pegada a rutinas, trabajos estresantes y situaciones rocambolescas.
Son las once de la noche, estoy cansada y  tengo agujetas, pero bienvenido sea todo ello. El Camino de Ronda está donde siempre, las calas siguen en su sitio, el salitre sigue sabiéndome igual de bien. 
Me despido de todo ello y vuelvo a casa llevándome conmigo, de nuevo, lo mínimo que es siempre lo máximo. Un botiquín de supervivencia que, en ocasiones, olvido que existe.
Quizás, por eso, en  los días como hoy,  uno se transforma, por unas horas, en incombustible y siente la necesidad imperiosa de prologarlo al máximo. Y eso es lo que me dispongo a hacer, estirar las horas.
Ahora que el silencio ya se ha instalado en casa. Tengo sobre la mesa tres películas que guardé para una ocasión como la de hoy, un libro que me apetece un mundo empezar y el Ipod cargado de música. Así que voy a bajar la luz, y empezaré la cara B de un día que amaneció limpio, despejado y acabará de la misma manera cuando los parpados digan basta.

frank sinatra - you are the sunshine of my life